Gracias, Jesús

 

Hace 19 años, 2 meses y 12 días que me senté por primera vez en esta sala de espera con una bebita de quince días en brazos. Hoy la he visitado por última vez. Hoy ha sido nuestra última consulta con Jesús. Nuestro Jesús. Y nunca hubiera imaginado en aquella primera revisión que “la última vez” me causaría tanta tristeza.

No me va a llegar la vida para agradecerle a nuestro pediatra todo lo que ha hecho por esta familia, especialmente por ese niño al que mira. A quien ha mirado con esos mismos ojos durante quince años, por quien siempre se ha preocupado y cuyos pequeños-grandes triunfos ha celebrado casi con tanta emoción como nosotros mismos (una lagrimilla quiso escaparse de sus ojos aquel primer día en que Antón entró, por fin, andado solo y sin ayuda a su consulta 😊). 

Durante todos estos años dentro del sistema sanitario nos han tocado todo tipo de personas al otro lado de la mesa. Aquellos que nos han causado un dolor indescriptible han sido, afortunadamente, una excepción. No sabría cuantificar los grados intermedios: quienes cumplen su trabajo pero te dejan frío. Lo que sí sé es que el otro extremo, el de la buena gente, ha estado repleto de jesuses maravillosos. Nos hemos encontrado con profesionales que no se han limitado tan sólo a hacer su trabajo, sino que nos han acompañado de la mano y con el corazón.

A todos ellos quiero darles las gracias hoy y por siempre. Pero en especial a Jesús.

Nuestro Jesús.

Comments

  1. Qué guapo está ese adolescente, y que preciosa sonrisa!

    Es de agradecer cuando te encuentras ese tipo de profesionales que, con humanidad, van más allá de cumplir con sus funciones estrictamente profesionales, (aunque ahora que lo pienso, la lástima es que entre esas funciones no se encuentre la de ser humanos).
    Decía Claudio Naranjo que falta ese tipo de formación a muchas profesiones.

    • Exacto. Profesionales humanos y maravillosos como tú, queridísima María José 😘

      • Pensaba en algunos médicos o personal del servicio de salud. Cuando ha sido bien tratada en momentos tan delicados que vas sensible, asustada…es especialmente de agradecer. Tendría que haber una hoja en atención al paciente para dar las gracias, no sólo las reclamaciones

  2. Mi querida, Carmen:
    Nunca dejan de sorprenderme tus letras, son llenas de tanta fuerza, lucha y amor, que me hace cerrar los ojos y sentir cuanta razón tienes.
    Aunque no puedo vivir de la misma manera tu dolor, cada sufrimiento tuyo como madre, como mujer. Si puedo vivir, tus alegrías junto al “pequeña, gran Antón” .
    Puedo sentir también, enfado y la impotencia…pero con esto, no solucionamos ganar la batalla del día a día por nuestros hijos y los de los demás. Así, que es maravilloso escribir este artículo, a “Jesús” el pediatra que muchos niños y madres , desearíamos.
    Un beso lleno de todo mi cariño para los 4 y en especial, para Antón, un gran luchador.
    Te quiero bss

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