The Capitol Crawl

El 12 de marzo de 1990 se produjo un asalto al Capitolio de Washington denominado “The Capitol Crawl”: una protesta en defensa de los derechos de las personas con discapacidad. Varias decenas de activistas dejaron sus sillas de ruedas y sus muletas a los pies del Capitolio y se arrastraron por las 83 escaleras de piedra hasta llegar a la cima. Las escaleras de aquella institución como símbolo de las barreras a las que debían enfrentarse cada día las personas con diversidad funcional.

Esta acción impulsó la aprobación del ADA (Americans with Disabilities Act). Una ley que perseguía el fin de la segregación de las personas con discapacidades físicas e intelectuales, la igualdad de oportunidades para su participación en la sociedad, la vida independiente y la autosuficiencia económica.

Un gesto revolucionario en defensa de los derechos de los no-privilegiados, que se saldó con las detenciones de todos ellos (incluida Jennifer Keelan, una niña de 8 años con parálisis cerebral).

Igualito que lo de ayer

Jennifer Keelan

Tópicos y prejuicios sobre la discapacidad en la pantalla

Empezamos una serie. No llegamos a acabar el primer capítulo. Lo que más nos inquieta no es que una vaca dé a luz a un bebé, sino un personaje con una clara discapacidad intelectual (por si no fuera poco presentarlo sucio, desdentado y viviendo en una cueva) que utilizan para provocar inquietud y desasosiego en el espectador.

Empezamos otra. Esta vez una comedia. La hija del protagonista (un politicucho corrupto venido a menos) también da indicios de una inteligencia límite. Esta vez para provocar risa. Por si no fuera suficiente, lo aderezan con obesidad mórbida. El tándem capacitismo-gordofobia nunca falla. Risas garantizadas.

Guionista, escritor, humorista, director, creador: esfuérzate, demuestra talento. Provoca miedo, inquietud o risa construyendo a tu personaje. No atajes por el camino fácil recurriendo a tópicos y prejuicios inhumanos e injustos que le han jodido la vida a millones de personas, y se la siguen jodiendo gracias a gente como tú. No se trata de lo políticamente correcto, sino de lo humanamente decente.

Quiero ver a personajes con discapacidad en las pantallas, pero no así. En la vida real las personas con diversidad funcional tienen familias, amigos (pocos), estudian (cuando les dejan), trabajan (ídem), les pasan cosas (más interesantes de lo que puedas llegar a imaginar). Poned el foco en la persona y no en su funcionalidad/aspecto y escribiréis historias apasionantes. Incluso pueden llegar a provocar miedo o risa. Pero no así.