Somos diferentes, somos referentes

GALARDÓN «SOMOS DIFERENTES, SOMOS REFERENTES»

El IES do Milladoiro (en Ames) ha cerrado su II Semana Intercultural con la celebración de una gala. En ella se entregaron los galardones «Somos diferentes, somos referentes» que premian a referentes gallegos en la diversidad, la cultura y el compromiso social.

Junto a los deportistas Álex Vidal y Susana Rodríguez, este año se ha reconocido el compromiso y activismo por la educación inclusiva de Antón Fontao, y estas han sido sus palabras de agradecimiento.

«Bos días a todos, a todas e a todes. Para comezar quero dar as grazas, de verdade, a este instituto por pensar en min, unha persoa con diversidade funcional, esto é importante dicilo, para darme o premio deste ano. Cando me chamou o voso profesor Manolo xunto con toda unha clase, aínda que me puxen un pouquiño nervioso, fíxome moitísima ilusión. É unha honra que contásedes comigo para este premio e, como xa dixen, a unha persoa con diversidade funcional.

Faime tanta ilusión e o valoro tanto porque, normalmente, as persoas con algún tipo de discapacidade non somos nomeadas nin valoradas en moitos ámbitos da vida. A nosa loita non ten o mesmo peso na sociedade que teñen outras loitas, sen quitarlles importancia porque todas son importantes e, ollo, que eu tamén as defendo a capa e a espada, é máis. Hai que pelexar por todos os dereitos humanos, e sobre todo agora polos tempos que corren.

Cando digo que as persoas con discapacidade non soemos pintar nada nesta sociedade, é porque aínda non se nos trata como merecemos e tamén estásenos quitando moitos dereitos. Un dos primeiros dereitos é convivir todos e todas xuntas, na mesma escola.

Neste lugar onde tanto sufrín, éncheme o corazón de emoción e alegría, de verdade, que me fagades este recoñecemento. Así que moitas, moitas grazas.»

~ ~ ~ ~ ~~ ~ ~ ~ ~

(CAST)

«Buenos días a todos, a todas e a todes. Para comenzar quiero dar las gracias, de verdad, a este instituto por pensar en mí, una persona con diversidad funcional, esto es importante decirlo, para darme el premio de este año.

Cuando me llamó vuestro profesor Manolo junto con toda una clase, aunque me puse un poquito nervioso, me hizo muchísima ilusión. Es un honor que contaseis conmigo para este premio y, como ya he dicho, a una persona con diversidad funcional.

Me hace tanta ilusión y o valoro tanto porque, normalmente, las personas con algún tipo de discapacidad non somos nombradas ni valoradas en muchos ámbitos de la vida. Nuestra luchas no tiene el mismo peso en la sociedad que tienen otras luchas, sin quitarle importancia porque todas son importantes y, ojo, que yo también las defiendo a capa e a espada, y más. Hay que pelear por todos los derechos humanos, y sobre todo ahora por los tiempos que corren.

Cuando digo que las personas con discapacidad no solemos pintar nada en esta sociedad es porque todavía no se nos trata como merecemos y también se nos están quitando muchos derechos. Uno de los primeros derechos es convivir todos y todas juntas, en la misma escuela.

En un lugar como este, donde tanto sufrí, me llena el corazón de emoción y alegría, de verdad, que me hagáis este reconocimiento. Así que, muchas, muchas gracias.»

No es eutanasia, es eugenesia

Respeto profundamente a Noelia.

A quien no respeto es a la clase política, a la clase médica y a la sociedad que si hubieran (hubiéramos) procurado a Noelia un entorno digno de cuidados, amor y respeto no hubiera querido dejar de vivir.

Entiendo perfectamente el sufrimiento psiquiátrico que es infinitamente peor que el físico. Y ese era el sufrimiento de Noelia. Pero a ella se le concedió la eutanasia en base a su discapacidad.

En este país fallecen por suicidio más de 10 personas al día (el doble que en accidentes de tráfico), porque no pueden más con ese sufrimiento, pero a ellas nunca se les concederá legalmente el recurso a la eutanasia. A Noelia sí, porque estaba el añadido de la discapacidad y nuestro infame sistema de creencias que nos convence de que nadie querría vivir con una tretraplejia. Cuando lo realmente insufrible es vivir con depresión crónica.

Somos una sociedad CAPACITISTA y EUGENÉSICA y la muerte de Noelia no hace más que confirmarlo.

Sobre el morbo informativo alrededor de esta chica no voy ni a hablar. Es similar al que hubo alrededor de Ramón Sampedro. Pero los medios nunca jamás darán voz a personas nombradas por la discapacidad y con importantes limitaciones físicas que no quieren morir.

Soy atea y me aterran todas las voces que desde el ateísmo y la (teórica) defensa de los derechos humanos piensan que esta muerte era inevitable y necesaria.

Noelia vivía en una residencia. Entiendo que alguien de la edad de mi hija quiera morir viviendo en un lugar donde no tiene decisión sobre nada, ni a qué hora se levanta, ni qué o cuándo come, qué se viste, cuándo sale (si sale), la hora a la que se acuesta, y apuesto a que sin nada qué hacer durante todo el día más que mirar al infinito. Noelia vivía en la NADA más absoluta. No hablemos ya de la ausencia de familia y amigos. De amor.

¿Quién no querría morir en esas circunstancias? Porque eso es lo que ha matado las ganas de vivir de Noelia y no su tetraplejia.

A Noelia la hemos matado todos como sociedad.

📸Descripción de la imagen: El activista Paco Guzmán en una manifestación. De su silla de ruedas cuelga un cartel que dice: «No sufro discapacidad, sufro discriminación».