Planets: app sobre el Sistema Solar y las movimientos de rotación y traslación de la Tierra

Aplicación para estudiar el Sistema Solar

Enlace a descarga en iTunes

Desarrollador: QContinuum

Idioma: Español

Precio: Gratuita

Categoría: Conocimiento / Ciencia

DESCRIPCIÓN:

La aplicación se compone de cuatro actividades:

Cielo 2D: Visualización del cielo en 2 Dimensiones. Se representa como si fuese una brújula, con un icono que representa el Sol. Si lo tocamos podremos obtener información sobre la hora en que amanecerá y anochecerá en el punto del planeta donde nos encontremos. Esta parte de la actividad funciona, efectivamente, como una brújula que nos ayuda a señalar los cuatro puntos cardinales y a comprobar cómo el Sol se sitúa en aquel señalado en el plano.

Podemos desplazarnos con el niño, iPad en mano, y comprobar su funcionamiento. En diferentes posiciones y en diferentes momentos del día. De esto modo, comprenderá mejor las diferentes localizaciones del Sol sobre la línea del horizonte.

Cuando se hace de noche, este mismo mapa en 2D reflejará las diferentes constelaciones que podemos observar en el cielo.

Cielo 3D: Representación en 3 dimensiones del Sistema Solar tal y como lo observaríamos desde nuestra posición en la Tierra. La zona que aparece en verde en la parte inferior de la pantalla, representa el suelo y se acompaña con marcas que señalan los distintos puntos cardinales desde los que ejerceríamos esa observación de los planetas y de las constelaciones que aparecen en el cielo.

Visibilidad: Nos indica las horas a las que serán visibles los diferentes planetas, así como aquellos que serán visibles desde nuestra posición y aquellos que no.

Mundo: En esta opción contamos con un icono en la parte superior derecha que nos permite seleccionar, entre los ocho planetas del Sistema Solar, aquel que queramos observar. Una vez seleccionado, se representa ese planeta rotando. Podemos pararlo en el punto del globo que nos interese con un sólo toque, impulsarlo de nuevo, aumentar la velocidad de rotación, observarlo desde diferentes ángulos, etc.

Es la actividad a la que más partido le hemos sacado y que por sí sola ya justifica esta aplicación. Tenemos casi permanentemente seleccionada la Tierra y nos gusta observarla por las mañanas, a la hora del desayuno, y en el momento de acostarnos por la noche. Lo primero que hace mi hijo es buscar la señal roja que indica en qué parte del mundo nos encontramos nosotros y comprueba que, efectivamente, la aplicación no se engaña y es día o noche en función de la hora a la que lo observamos.

Lo que le gusta hacer a continuación, es ir girando la esfera para observar en qué momento del día se encuentran en otros países: cuando nosotros desayunamos, señala una isla alargada profusamente iluminada y me dice que los niños japoneses seguramente estén cenando y preparándose para ir a la cama. Le divierten muchísimo este tipo de apreciaciones. De la misma forma que, por la tarde, cuando estamos haciendo los deberes, los niños nepalíes estén en pleno sueño o que, por la noche, cuando nosotros nos disponemos a leer el cuento que señala el final de su día,  los australianos estén a punto de entrar al cole. Le resulta increíble…

VALORACIÓN:

Esta aplicación no sólo ha ayudado a mi hijo a entender el Movimiento de Traslación o Rotación de la Tierra, sino que también le ha venido genial para aprender geografía de una forma amena y práctica. Es capaz de localizar los diferentes continentes e incluso varios países.

Los polos, con sus nieves perpetúas, son la mejor forma de visualizar la influencia que los rayos solares ejercen sobre la Tierra en la práctica y las consecuencias que tendría no contar con este astro.

Nos encanta observar también la parte de la Tierra donde es noche cerrada: ver aquellos países donde hay montones de ciudades que iluminan toda su geografía y aquellos otros menos urbanizados donde apenas aparece iluminado el perfil de la costa. Este tipo de observaciones también nos ayuda a aprender diversos conceptos sobre Geografía Humana: distribución de la población y de la riqueza, etc.

El otro día paró la Tierra y me hizo la siguiente reflexión: si no la volviese a poner en marcha, sería siempre de noche en una parte y siempre de día en la otra. Y hablamos sobre en qué zona nos gustaría quedarnos. Después de valorar los pros y los contras de ambas opciones, llegó a la conclusión de que sería mejor quedarse en el día perpetuo. Me dijo que, entonces, los que se hubiesen quedado a oscuras querrían venir a vivir a la parte del Día. ¿Qué haríamos? ¿Les dejaríamos venir a todos? ¿No seríamos demasiados y estaríamos muy incómodos? Me dejó loca cuando me respondió que sí que habría que acogerlos porque, si nos hubiese tocado a nosotros en la “parte oscura” del mundo, también nos habría gustado que “los del Día” nos dejasen vivir en su zona.

No puedo evitar pensar que algo similar ha ocurrido en las últimas décadas con los movimientos migratorios en el mundo. Y “los del Día” no nos hemos portado demasiado bien con “los de la Noche”. Quizás, ahora que la Tierra se ha movido para volverse a parar y esta vez nos ha tocado en el lado oscuro, paguemos cara esa falta de generosidad.

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