Hasta los mismísimos del Cantamañanismo (sobre positivismo, resiliencia y otras memeces)

sobre positivismo, resiliencia y otras memeces

Mamá, ¿qué significa “resiliencia”? – me pregunta Ladolescente

Pues así, resumiendo mucho, viene a ser que cuantas más hostias te dé la vida, más contenta tienes que estar.

Hasta más allá de los mismísimos de dos efectos colaterales de la crisis: el emprendimiento y el positivismo.

La culpa de los cinco millones de desempleados de este país, la tenemos nosotros mismos. Por no emprender un negocio propio, original, innovador, productivo y exitoso. Así es, existen cinco millones de nuevos oficios y profesiones que encajarían en estos adjetivos que los desocupados no tenemos ni la inteligencia, ni la imaginación, ni el coraje necesarios para descubrir y llevar a cabo. Porque también es indudable que, para cualquier emprendedor, este país es un paraíso: apenas nos encontraremos con trabas burocráticas y se nos ofrecen líneas de crédito a la vuelta de cualquier esquina.

Otro mantra reciente con el que nos asaltan a cada hora y en cada recoveco de los medios de comunicación: el único culpable de nuestros males (físicos, emocionales o materiales) somos nosotros mismos.

Resulta que hasta hace un tiempo, la propia ciencia de la que deriva este positivismo, la psicología, incluía el dolor entre las cinco etapas por las que transita el proceso de duelo hasta llegar a la aceptación y la superación de una pérdida. Esta nueva corriente no sólo criminaliza esa fase del dolor, sino que parece plantearse como objetivo la supresión del propio duelo.

Así que, si nos quedamos en paro, si perdemos nuestra casa, si sufrimos mobbing laboral o nuestra hija acoso escolar, si perdemos la movilidad o la vista tras un accidente, si nuestro hijo nace con parálisis cerebral, si nos diagnostican un cáncer… sea cual sea la circunstancia a la que nos enfrentemos, nosotros y sólo nosotros, seremos los únicos responsables de sentir dolor de acuerdo con esta nueva filosofía de vida. Ya no nos está permitido siquiera el duelo. Se criminaliza el sufrimiento, la pena, la impotencia, la rabia. A todos esos reveses de la vida, debemos sumar ahora la culpabilidad por sentir dolor, por mostrarnos humanos.

Evidentemente que no debemos quedarnos anclados eternamente en la pérdida o en la circunstancia adversa que el destino nos imponga, pero ¿de verdad es posible pasar de puntillas por cada desgracia o siquiera contratiempo que nos suceda? No conforme con esto, resulta que la fiebre positivista nos dice, además, que debemos dar gracias al cielo por cada coyuntura desfavorable por la que transite nuestra vida porque, de esta forma, nos haremos más fuertes para afrontar el siguiente envite. En eso consiste la puñetera resiliencia. ¿Nos hemos vuelto locos?

positivismo, resiliencia y otras memeces

“Iván” ©Sandra Saavedra

 

Me volví loca de dolor con la muerte de mi padre. Me destrozó el diagnóstico de mi hijo. Me duele cada rechazo que sufre, cada burla que recibe, cada nueva amenaza sobre su salud. Me rompió la muerte de personas importantes de mi vida que se han ido demasiado pronto. Siento una punzada con cada contratiempo que mi hija encuentra en su camino. Me duelen mis propios fracasos y decepciones personales. Me inquieta la estabilidad material del futuro. Pero resulta que no puedo pararme a lamentarlo, a sentirlo, a reflexionarlo siquiera…. No, debo ignorarlo como si le sucediera a otro.

Me gustaría conocer los detalles de las vidas de los gurús de esta filosofía. O bien son personas enormemente afortunadas que no han vivido más que ligeros tropezones, o unos absolutos embusteros que no creen nada de lo que predican. Malditos seáis por intentar hacernos sentir culpables por nuestro dolor.

En la época en la que el diagnóstico de mi hijo me hacía echarme a llorar por cualquier motivo, en cualquier circunstancia y en cualquier lugar, un especialista me dijo que en función de cómo yo me tomara la situación de mi hijo, así sería su calidad de vida e incluso sus progresos. ¿Alguien puede imaginar siquiera el peso de esas palabras? ¿lo mucho que incrementaron la magnitud de mi dolor, al que se añadió además la culpabilidad por sentir como sentía? Es por eso mismo que me he planteado reflexionar hoy sobre este tema, para que todas las personas que puedan estar viviendo ahora mismo esa situación ignoren esas palabras fáciles y vacías. Me gustaría haber sabido entonces todo lo que las reflexiones de estos años me han llevado a elaborar. Y, sobre todo, a sentir en función de esos pensamientos y no de palabras estúpidas lanzadas por quien no tiene la menor idea de lo que significa estar en mi piel.

Cuando escucho a algún “experto” afirmar que la esperanza de vida de los enfermos de cáncer depende de sus ganas de vivir, se me revuelve todo. No existe nadie en este mundo que tuviera más ganas de vivir que mi padre, nadie que luchara con más empeño y coraje que él. Lo mató la leucemia, no su falta de ganas de vivir. Y cada vez que algún cantamañanas lanza ese tipo de mensaje, está perjudicando e hiriendo a los miles de enfermos que en ese momento le puedan estar escuchando. ¿Que en sus manos está elegir entre la vida o la muerte? Mentira, mentira y mentira. Malditos seáis vosotros y vuestra palabrería.

Que no sepáis nunca lo que significa que a tu hijo le diagnostiquen una discapacidad y pongan límite a su calidad y esperanza de vida. Que no sintáis la punzada de dolor cada vez que llega triste, enfadado, frustrado y herido porque nadie ha querido jugar con él en el patio. Cada vez que veis como se sienta solo en el autobús, cómo queda relegado en los juegos del parque, cómo debe enfrentarse a miradas de recelo, a gestos de burla, cómo debe esforzarse el triple que cualquiera de sus compañeros para alcanzar la mitad que ellos, cómo se queda sin cuadrilla al llegar a la adolescencia, sin futuro laboral, sin vida de pareja. Que no se os rompa el alma cada vez que veáis pasear por el pueblo a adultos con discapacidad en las raras ocasiones en que salen del centro donde están internados y visualicéis el futuro de vuestro hijo cuando vosotros ya no estéis…

No sé muy bien cuál es el sentido del dolor. Un sentimiento tan poderoso en lo negativo y que tantas veces desgarra más que el sufrimiento físico. Quizás sea simplemente un pequeño descanso que nos da el mundo y que nos damos a nosotros mismos para recomponernos y volver a levantarnos.

Camino

Se supone que el objetivo teórico de esta nueva filosofía es el de ayudarnos a superar la adversidad y ser más felices. Bien, no quiero ser malpensada pero sospecho que su objetivo real es que nos olvidemos de esa construcción colectiva llamada “Estado de Bienestar” (que con tanto sacrificio levantaron los que llegaron antes de nosotros y que en los últimos años nos hemos cargado de un plumazo); convencernos, a base de repetírnoslo cada día de que, a partir de ahora, vamos a depender de nosotros mismos, de nuestra individualidad (se acabó buscar, alcanzar y construir metas colectivas) y, sobre todo, mucho me temo que esta corriente que se empeña en resaltar que nosotros somos los responsables de nuestro presente y nuestro futuro, acabará convenciéndonos también de que no hay culpables de la destrucción que en el campo social, sanitario y educativo estamos viviendo y, por tanto, tampoco responsabilidades que cumplir. No habrá castigo para la codicia, rapacidad y corrupción de unos pocos malnacidos, no habrá consecuencias para el saqueo, la depredación y la destrucción de una sociedad que no era perfecta, pero se le acercaba bastante. Nuestros hijos no podrán saberlo.

Comments

  1. cielos!! si estuviésemos en una reunión o … se haría un silencio y al minuto se oiría un gran aplauso!!!! primero despacio, de esos que te demuestran q están reflexionando sobre lo escuchado, y que están de acuerdo.. acabando en una gran ovación!!!
    gracias por compartirlo
    un abrazo

  2. Del dolor se aprende, pero porque no nos queda más remedio. Qué más quisiéramos que habernos ahorrado ciertas lecciones, por mucho que nos hayan hecho aprender (o mejorar, o cualquier otro beneficio). Pero si las aprendemos, es por vivirlo, no por ignorarlo.
    Un cosa es ser positivo y sacar lo mejor de cada circunstancia, y otra el papanatismo.
    Mucho gurú hay desatado.
    Un abrazo.

  3. sesoduran says:

    Acabamos de leerlo Olga y yo. Una maravilla Carmen. Bravo!!!
    Nosotros también nos cagamos en tó y en las huestes coelheras, que son legión y no hay quien las ature.
    Un bico y un abrazo!!!

  4. Totalmente de acuerdo. El positivismo es producto de la idiosincrasia estadounidense, no encaja para nada en nuestra cultura y nos hace sentir peor.
    Cuando los médicos transmitimos una mala noticia, a menudo cometemos el error de contrarrestarla con un exceso de positivismo, hay que dejar espacio al duelo y escuchar más.
    Un abrazo y gracias por esta joya de entrada.

  5. La clase de intervención que debería estar programada en cualquier charla TED, o evento de marketing emocional. Cuánto necesitamos un baño de realidad.

  6. Hola Carmen, de nuevo coincidimos en este post en muchas cosas que dices (aunque no en todas). A mi también me tiene también un poco hasta las mismísimas el positivismo imperante (bueno, ya hace tiempo que me dan un poco de alergia algunas cosas que leo y oigo) y ya no digamos el “coach”. No estoy de acuerdo contigo con respecto al concepto de resiliencia, aunque tal y como están las cosas, no me extrañaría nada que lo hubieran pervertido también. El término lo introdujo Boris Cyrulnik, el cual vivió la ocupación nazi siendo niño y habla simplemente de la cualidad que todo humano tiene para sobrevivir a pesar del sufrimiento. No de reirse o echarse a bailar con las desgracias. Porque en el fondo tampoco queremos regodearnos en el dolor y todos buscamos en nuestro interior esa pequeña luz que nos mantenga a flote. Pero es verdad que para mantenerse a flote, no todo depende de uno, también necesitamos la luz de los demás o al menos verla. por lo que ese individualismo casi heroico que se nos vende en mi opinión es completamente irracional.

    • Gracias por tu aportación, Begoña. No es que no crea en o esté en contra del concepto de resiliencia, tampoco en intentar extraer lo positivo que toda situación negativa conlleva. Lo que me asquea y cabrea hasta el infinito, es esa especie de “sobreexplotación” de esta filosofía. A ver, entre estancarse en un problema/adversidad/tragedia y pasar de puntillas por él, tendría que haber un punto intermedio. Lo que critico y condeno es que nos estén arrebatando el derecho a ese paso intermedio. Un abrazo

  7. “me hacía echarme a llorar por cualquier motivo” Entiendo que aquí estarias sufriendo una neurosis comprensible y que el experto prescindible de turno dijo una soberana tontería en ese momento.. La resiliencia es algo natural, otra cosa es que haya imbéciles (para mí no tienen otro nombre), intentando hacer de eso una ideología para sacar algún tipo de beneficio, al mismo tiempo que se fomenta el individualismo. Un afectuoso saludo.

  8. Como todo lo que escribes, da para pensar un laaaaargo rato…
    Yo sí me creo la resiliencia, pero “la buena resiliencia”, (lo que antes se llamaba, simplemente, fortaleza, por ejemplo…), la que te deja mirar al dolor de frente, la que te da espacio para llorar, para quejarte, para sentirte desgraciada y sin consuelo. Esa que entiende el sufrimiento como parte de la vida pero, aún así, te permite desear que no estuviera allí, o que no te pasara a tí, sin tener que sentirse egoísta o culpable.
    Lo demás, como dices, palabrería, ignorancia, frivolidad, inmadurez, y, a veces, falta de empatía.
    Tristemente, no siempre podemos decir “todo saldrá bien” porque, a veces, las cosas salen mal. Nos pasan cosas malas, horribles, injustas, tristes… Y, sí, aprendes de ellas, pero ojala pudieras aprender de otra forma.
    Y no, no todo se puede controlar, no todo depende de nuestro estado vital, no todo se puede afrontar con una sonrisa, y no todo lo que nos sucede nos lo merecemos…

    un abrazo
    araceli

  9. Te recomiendo de todo corazón el libro “El arte de no amargarse la vida” de Santandreu, veo que lo necesitas urgentemente. Besos

  10. No he podido evitar sentirme aludida en éste artículo (soy licenciada en psicologia). La psicologia no ha cambiado de ideales (sobretodo porque son cosas que no son ideales sino que están comprobadas cientificamente) las fases del duelo siguen siendo las que son. Que una parte (absurda, en mi opinión) siga ésta línea no quiere decir que todos los psicólogos piensen igual o haya cambiado nada. Por otra parte, el positivismo como teoria está bien pero la gente lo tiene muy mal entendido (no significa ignorar todo lo que te pasa y estar feliz). Me pone de mal humor cosas tontitas como Mr wonderful, frases lapidárias inspiradoras y demás, eso sí es absurdo.
    He trabajado con enfermos de cáncer y tampoco está bien entendida la frase que dices sobre tener ganas de vivir. Está claro que con eso no basta y sólo hace que responsabilizar al paciente, pero tiene sus matices en los que no entraré ahora porque el post sería eterno.
    Nada, tenia ganas de compartirlo. Un abrazo!

  11. de acuerdo…siempre que no caigamos en el “laculpalatienenlosotrosismo”…

  12. Me parece una de las mejores reflexiones que le leído hace tiempo, pienso exactamente lo mismo.Soy una de esas personas que esta harta de que cuando pasa una desgracia , nadie te deje llorar, patalear o simplemente sufrir porque ” vengaaaaaaaaa”, “todo pa’lante”,” hay mucha vida por delante”, “todo va a estar biennnnn”
    No señor, no siempre las cosas están bien, y esta bien no sentirse bien!

  13. Fantástica lectura . Sinteriza muy bien el asco que sentimos muchos acerca de ese nocivo positivismo.

  14. No puedo estar más de acuerdo. El duelo es necesario y es algo que NO se nos permite.

  15. Estoy taaaan de acuerdo. Precisamente el otro día escribí algo sobre el tema. Simplemente para desahogarme…
    Es cruel y muy simple decirle a la gente que pasa por graves dificultades, que todo está en su cabeza y que todo es por su culpa. Que si cambia la actitud, se acaban los problemas.
    Entre la positividad absoluta y la tristeza negatividad y pesimismo (naturales, por otro lado) están las personas racionales, analíticas, realistas, objetivas e intuitivas…. ¡normales!
    Reducirlo todo a una actitud me parece tan simple y tan holgazán por parte de los coach y demás sucedáneos que abundan las redes e inundan las revistas! Entran sin avisar, nos invaden con mensajes y nos hablan en imperativo. ¿No ven que no existe la realidad estática, ni el positivismo estático, ni siquiera el pesimismo estático… ?
    Pero da igual ellos siguen en su papel de “animadores” que viven en su burbuja y aconsejan alejarse e ignorar los problemas en vez de resolverlos. Culpan a la persona de sus problemas por su actitud, como si éstos fueran castigos divinos y les invitan a entrar en su burbuja de (falsa) felicidad. ¡No te quejes! ¡sonrie! ¡Sé positivo! ¡Anímate! Es una auténtica manipulación. Una forma de control social muy utilizada de la que abusan políticos, amigos, familiares y demás abducidos que repiten francesitas una y otra vez… escondidos tras sus máscaras que sin duda esconden personas frustradas, que no dejan salir sus emociones fluyan y que por tanto, se diluyan. Verás el día que exploten…
    Gracias por el post!

  16. Acabo de leerlo en El Huffongton Post, y enseguida vine para apuntarme a tu comunidad de seguidr@s y lector@s. Suscribo todas y cada una de tus palabras. He pasado muchas veces por situaciones durísimas, como tú, y también me han clavado esas puñaladas de culpabilidad por tener sentimientos humanos. Te podría contar mis experiencias, pero no creo que las necesites; las tuyas son suficientemente elocuentes, y solo quiero que sepas que aquí tienes a otra que te comprende y te da toda la razón del mundo. ¡Un abrazo!

  17. Coraje y lágrimas.

    El resumen de lo que he sentido al leer esto.

    Comparto en redes.

  18. Alguien tenía que decirlo.
    Hace dos años que murió un amigo, alguien que era muy muy especial para mí. Pasé por un duelo de libro. Aún recuerdo que la gente me rehuía, que me decían que tenía que pensar en otras cosas (¿cómo?), que alegrarme de lo bueno de la vida (¡¡¡!!!)…
    Gracias por tus palabras.

  19. Lo he compartido en mi red social porque es justo lo que me pasó a mi hace año y medio…a principios de año del 2014 mi hija cayó con mononucleosis y muy malita y a raíz de eso todo fueron desgracias, mi marido el julio tuvo un accidente de tráfico el iba en moto un coche se le echó encima en una carretera ,el accidente lo vimos sus hijos y yo que íbamos detrás en coche ,mirando “positivamente” el está bien , aún nos recuperábamos del susto cuando a mi hijo le diagnosticaron “algo” en la médula justo un mes después del accidente , ybel mismo día que me dijeron que mi hijo tenía un tumor intramedular, vamos dentro de la médula voy y me quedó sin trabajo y todavía bhabia gente que me decía que tenía suerte porque las cosas no salieron tan mal…..y yo les decía…..suertebla vuestra que no tenéis que pasar por este infierno vamos que….te entiendo y no sabes cuanto!!! 😦

  20. Marina Castello says:

    Pues fíjate que mucho me temo que detrás de todo este montaje del positivismo, de la evitación del duelo, del emprendimiento, tiene su raíz en un propósito de control político y social, una especie de nihilismo que hace que perdamos el verdadero sentido y valor de la vida humana y así ni nos revolvemos, ni protestamos, ni nos solidarizamos mientras, como tu bien dices, nos arrebatan delante de nuestras narices, tajada a tajada, el imperfecto estado del bienestar que tantas luchas costó construir. Es una ideología que pone el centro en el individualismo haciendo añicos la construcción colectiva y despeñándose peligrosamente hacia el fascismo (fenomenos como Donald Trump, o la reacción de los estados europeos de cierre de fronteras ante la crisis de los refugiados sirios). Hay que dolerse para reaccionar, el sistema no quiere eso.

  21. Hola
    Por si no lo conoces te recomiendo el libro de barbara ehrenreich sonrie o muere. La trampa del pensamiento positivo.
    Tambien el antidoto, felicidad para los que no soportan el pensamiento positivo. De oliver Burkeman.
    Y tambien algo de eva illouz, aunque sus libros son mas dificiles de digerirhttp://www.lavanguardia.com/lacontra/20110314/54126123479/tras-forrarse-con-trampas-nos-aplican-la-cultura-del-esfuerzo.html

  22. En 2011 escribí un artículo sobre “La fortaleza de llorar” (ese fue su título), para una revista digital para la que trabajaba entonces. No he podido encontrarlo más que en su forma “plagiada”, es decir, un corta-pega gratuito que otro usuario decidió hacer para llevárselo a su página. Eso sí, me cita como autora, lo que ya es algo. Ahora me sirve para que lo podáis leer, si queréis, al hilo de lo que escribe Carmen. Sería un honor para mi que también lo leyera ella (tú, querida Carmen) y me diera su opinión, si lo desea. Y si pueda serle de ayuda a alguien, respecto al tema del sufrimiento, tanto mejor. Aquí podéis encontrarlo entero: http://elcofredelucia.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1183:lafortalezadellorar&catid=1:motivacion&Itemid=15
    Reivindico la utilidad del llanto con motivo emocional. Lo que no estoy de acuerdo es en rechazar sistemáticamente las técnicas psicológicas que pueden ayudar a desdramatizar una situación. No se trata de atiborrarse de ansiolíticos, ni de convertirse en insensibles; se trata de no agazaparse en la derrota, nada más y nada menos. En eso del coaching y la psicología es como en todo: hay que separar lo realmente útil de la cháchara. Mejor eso que quedarse a solas con el dolor.
    Gracias por la valentía al dar tu opinión, Carmen.
    Un abrazo.

  23. Bravo. Totalmente de acuerdo en lo que dices. Creo que vivimos en un mundo de “verdades” construídas por el mundo del la publicidad y el marketing. Esta construcción interesada define cómo es el ser humano. Por ejemplo: joven, guapo, sonriente, sano, con mucho dinero, etc. En el mundo real, los que se salen de este estándar prefabricado y tramposo, se vuelven invisibles. De ahí el dolor que mucha gente siente, la sensación de soledad, al sentir que uno no encaja con esas expectativas del sistema. Y los gurús espirituales… qué decir de ellos, también están en consonancia con esta tendencia neoliberal que lo arrolla todo con su rodillo.
    Hay que rebelarse. Hay que decir, aquí estoy yo, con un padre que se ha muerto de cáncer, una hija con una enfermedad. Aquí estoy yo con un hermano en el paro, o yo en el paro, y también existo, también existimos, somos más reales que el estándar neoliberal.
    Bravo.

  24. Es cierto que hay muchos cantamañanas, es cierto que esa filosofía de vida mal enseñada y mal entendida es de todo menos positiva, pero meter a todos en el mismo saco es caer en un gran error, es cierto que existen muchos que se autoproclaman consejeros, maestros y gurús de la VIDA sin ni siquiera entenderla o trabajar por entenderla. Que no se puede culpar a nadie por ser protagonista de lo que le sucede, padece o sufre pero animar a intentar ver la vida de otra forma, o intentar cambiar la forma de ver las cosas para aquel que esta pasando un mal momento de la índole que sea es INTENTAR AYUDAR, es INTENTAR MEJORAR ese mal trago. Simplificar y resumir de esa forma ese “positivismo” que tú dices es negar un tipo de ayuda, que me parece totalmente respetable, pero que no comparto en algunas partes pues hay mucha gente que nos dedicamos a los demás a nuestros pacientes, y si lo que esperas es que digamos, NO, NO luches, NO apuestes por ver las cosas de otra forma, NO intentes superar lo que te está sucediendo te equivocas. Te equivocas cuando dices que culpamos a alguien que sufre o muere porque no tiene ganas de vivir, NO, y mil veces NO. Al menos yo NO. Atentamente un Médico malagueño

  25. Ivan Beisel says:

    Así es. Mi segundo “trabajo” a los 18 años fue en una de esas empresas de ventas y “marketing multinivel” donde ibas al 25% de comisión y algo así como 5% de comisión de tus “alumnos” y eso era todo. Todas las mañanas se daban “clases de coaching” con estas ideas que suenan tan bonitas y que dictadas con una buena oratoria te hacen sentir fortaleza interior para salir a comerse el mundo. Hasta ahí todo bien (al menos me daban la oportunidad de ganarme el pan y 25% mas otras comisiones multinivel no estaba tan mal), es más hasta inclusive si no conseguías resultados había una actitud de comprensión dentro del grupo, de darte un abrazo y decirte “hey, salgamos juntos a vender yo te ayudo”. Pero la filosofía principal era que si la falta de resultados persistía, jamás de los jamases, es decir JAMAS hay que considerar un factor externo; de lo contrario estamos poniendo excusas y permitiéndonos ser mediocres. Y a mis 18 años compré eso, y durante casi 1 año me di la cara contra la pared sin entender por qué, todos los días probaba estrategias nuevas, insistía, hasta caminaba 15 horas la calle para llegar a esos grandes objetivos… Pero nada. El no conseguir aunque me matara en el intento lo que otros dentro de la empresa al parecer hacían con facilidad me destrozó, y me llevó un par de años darme cuenta de que esos con los que me comparaba era una minoría del 1% con un talento extraordinario para las ventas (pero claro que la palabra talento estaba prohibida), y visto en un panorama más grande me di cuenta que dentro de todo hice las cosas bastante bien, al menos comparado con ese 95% de gente que entraba al negocio, fracasaba rotundamente y abandonaba a la semana. Y aunque fui un tonto en dejarme lavar así el cerebro, al menos me demostré una tenacidad increíble para perseverar a pesar de la falta de resultados, contra todas mis inseguridades personales a cuestas. No creo que las personas que difunden estas cosas tengan malas intenciones, sólo son marionetas del pensamiento ilusorio que de por sí sólo es muy dañino. Sí me di cuenta más temprano que tarde que estas ideas son la puerta de entrada a toda una filosofía de individualismo absurdo y defensa de las injusticias, lo que sea por la libertad y el “crecimiento personal”.

  26. Secundo cada palabra.

  27. Manuel Jigato Rubio says:

    Me ha encantado el artículo, en todo. Sólo apuntar dos detalles.
    El positivismo, pero qué es el positivismo. Es un concepto tan manoseado como poco entendido. No pensemos que es que todo va salir bien sin ver los aspectos negativos que nos rodean. Este “ismo” es una valoración – desde mi punto de vista – errónea y excesiva, donde los aspectos materiales se anteponen a la realidad. Vamos…, es como querer jugar a ser intrépido y ser temerario.

    Allá por el 1998, ya ha llovido, una psicóloga en un curso nos preguntó – ¿alguien sabe que es la resiliencia? – pronto recordé lo aprendido en mecánica: “propiedad o capacidad que tienen los metales para soportar una presión sin a la ruptura de su estructura metalográfica”. Así que la traducción a las personas fue fácil. Ni todos los metales, ni todas las personas tenemos las mismas características, y quien diga lo contrario, tendrá que defenderlo.
    Reitero, ¡me ha gustado!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s