Cookie Doodle. Aplicación para elaborar divertidas galletas

apps para niños

Pincha sobre la imagen para acceder a la App Store

Desarrollador: Shoe the Goose

Idioma: Inglés (no relevante)

Precio: 0,89 €

Categoría: Comidas

Cuando los amigos de mi hijo se pusieron en pie y empezaron a andar, correr, trepar, perseguirse y patear balones, él todavía permaneció unos años más en el suelo. Descubrí una forma infalible de sentar a esos niños para que volvieran a jugar con él, recurriendo a las benditas comiditas. Tan imprescindible como la merienda, las toallitas o el pañal, era salir de casa con nuestro set completo de cacharritos de juguete, a los que se fueron añadiendo envases de yogur, medidores de papilla, cucharillas de helado y todo cuanto fuera susceptible de servir de recipiente.

Las comiditas resultaron un estupendo medio de socialización. Niños de todos los colores y pelajes se sentaban con él para elaborar recetas a base de los ingredientes más insólitos: hierbas, piedras, arena, flores, palos, conchas… y hasta alguna colilla.

No sé si fue esto lo que fomentó su pasión por la cocina, o ya había nacido con un cocinero dentro, pero lo cierto es que a mi enano le encantan este tipo de aplicaciones. Del mismo modo que le sigue gustando, a día de hoy, jugar a las comiditas o se queda pegado al televisor cuando asoma por la pantalla algún cocinero. Sus ídolos no son Messi ni Ronaldo, sino Arguiñano, Sergio o José Andrés (aunque a bastante distancia de su abuela, líder indiscutible del colectivo).

Descripción: Si hoy es una de esas tardes de lluvia, en que tu hijos pueden acabar sacando cazuelas y sartenes para hacer mezclas imposibles, a base de macarrones o garbanzos aderezados con colacao y aceite, quizás sea un buen momento para probar esta aplicación. Os ahorrará varias horas de limpieza.

Cookie Doodle permite hacer galletas virtuales. Ofrece dos opciones: seleccionar entre diferentes masas ya elaboradas (instant) o realizar nuestra propia mezcla, a partir de las recetas propuestas (recipes). La segunda opción permite cascar y batir huevos, tamizar harina, cortar mantequilla, espolvorear cacao o exprimir naranjas, entre otras muchas actividades culinarias.

Una vez preparada y amasada la mezcla, disponemos de moldes y herramientas para darle forma. Y, tras su cocción en el horno virtual, tendremos la galleta lista para adornarla con todo tipo de glaseados (frosting), decoraciones de manga repostera (piping), espolvoreados (sprinkles) o golosinas (candies). Tenemos incluso la posibilidad de personalizarla con algún texto o añadir fotos de nuestra galería (tools).

Finalizada por fin la galleta, podemos comerla o bien guardarla en un tarro. Esta última opción nos conduce a una nueva actividad, donde podemos disponer la mesa con mantelería y vajilla de nuestro gusto, antes de servir y devorar nuestra creación.

Valoración: Esta es una de las apps más jugadas en nuestro iPad. Engancha a niños de todo tipo y edad, os sorprenderá lo que gusta incluso a los más mayores. Además de servir de mero pasatiempo, resulta también una herramienta interesante para trabajar otras materias de forma lúdica.

Elaboración de los alimentos. Permite iniciar al niño en ciertas nociones básicas de cocina y ayudarle a entender el proceso de elaboración de un plato: desde la receta en papel hasta llegar a la mesa, pasando por la manipulación y transformación de los ingredientes que lo componen.

Lecto-escritura: Una de las categorías de moldes que permiten dar forma a la galleta incluye letras y números. Es una excelente excusa para trabajar con los niños que se están iniciando en el reconocimiento de estos elementos. A aquellos otros que ya saben componer ciertas palabras, puede motivarles la opción que permite incluir algún texto en su pasta (tools). Es un recurso para trabajar y ejercitar la lecto-escritura de forma amena y con un objetivo práctico.

Combinación de colores: Las herramientas para glasear y espolvorear la galleta (frosting/piping) incluyen una interesante opción, que permite personalizar el color. El niño puede crear su propio pantone a partir de tres básicos, en función de la intensidad que aplique a cada uno de ellos. Permite comprender y visualizar el proceso implicado en la creación del color y cómo este se forma en base a determinadas combinaciones.

Comments

  1. Sin ánimo de desmerecer el estupendo trabajo que has hecho en esta web, y toda tu reivindicación sobre el uso de las palabras (somos los padres de Clara y Pascual, Clara tiene Síndrome de Down y Pascual la cara más dura q el cemento). Cada vez q estamos con amigos y alguien dice “es q ese tío es subnormal”, mi mujer y yo nos hundimos, xq tienen q usar la discapacidad como insulto? (en nuestro entornó todos son titulados superiores: medicos, abogados, arquitectos,ingenieros… Da igual)
    Tu misma te acabas de referir a tu niño como “mi enano” (se entiende q de forma cariñosa)…q sentirá el padre o la madre de un niño con acondroplasia cuando lea eso?
    Yo no digo q sea una batalla perdida, pero q nosotros no veremos su desenlace. Será lento y doloroso el proceso.
    En el “proceso de acogida”en Asindown, una mama cuya profesión es ginecologa nos contaba como se enteró de q su niña tenía SD, en el paritorio, cuando el niño nació, advirtió un cambio de expresión en la cara del colega q la estaba asistiendo, ella lo intuyó y le preguntó “es un SD?”?, y el médico le contesto “calla, tu si que tienes SD?.
    Esto lo contaba para q entendiéramos la incredulidad del primer momento. Cuando acabo le dije:”si vosotros q sois médicos usáis el SD como insulto, q se puede esperar de los demás?”. Ni ella ni la psicóloga supieron q responder.
    No obstante, sin excepción, cuando escuchamos algo así, paro la conversación y lo explico, corto el rollo? Si, pero es q a nosotros ya nos lo han cortado, y además tiene q continuar la conversación como si nada!!! Que se sientan ellos igual de mal q nosotros (aunque ni x asomo puedan entender lo q sentimos).

    En fin, q es una batalla prácticamente imposible de ganar, pero nuestra obligación es luchar, luchar x ellos y x nosotros. Un abrazo

    • Gracias por tu reflexión José Ramón y por tu apreciación acerca de la forma en que me refiero a mi hijo como “mi enano”. En mi intento de proteger su privacidad, trato de ser extremadamente cuidadosa a la hora de dar datos y detalles sobre él. Sólo en algunas entradas he mencionado su nombre y trato de utilizar fotografías donde no sea muy reconocible.

      No me siento a gusto con la exposición que se hace de los niños con discapacidad que, aunque se realice por causas loables, para conseguir ayudas concretas, realizar reivindicaciones y porque sus familias están muchas veces desesperadas, sigue sin gustarme. Expone a esos niños y la intimidad de esas familias y sigue incidiendo en la idea de la pena y la compasión cuando se habla de discapacidad lo que hace un daño enorme a esta causa y no ayuda a la aceptación y normalización de las vidas de las personas con diversidad funcional. A veces siento que esa privacidad que tanto se cuida para los menores en los medios públicos (iniciales de nombres, fotos de espaldas, rostros pixelados..), parece no contar cuando se trata de niños con discapacidad. Repito que entiendo la desesperación de esas familias pero creo que ciertos medios sólo utilizan estas causas para incrementar índices de audiencia. Y creo que todos sabemos de qué programas hablo. Los hay sin duda que se acercan al tema de forma muy respetuosa y ayudan enormemente a realizar denuncias públicas en temas donde la administración desatiende por completo a las familias.

      Estoy tratando de encontrar esa línea que separa la exposición pública y el compartir. Sé que está en algún sitio, pero no acabo de encontrarla. No sólo por mí sino, sobre todo, por mi hijo. Por el adulto que algún día será. No quiero que eche en cara a su madre que cualquiera pueda acceder a datos, información o diagnóstico sobre él en internet por lo en su día su madre compartió en la red.

      Creo, sin embargo, que existe cierta diferencia entre referirme a él de forma cariñosa como “mi enano” y esas otras expresiones y situaciones que tu mencionas. Porque, cuando alguien utiliza “subnormal” o “eres un Down” (insulto que para mi desesperación me informa mi hija que parece ahora de moda entre algunos preadolescentes de su edad), lo hace con sentido negativo y con intención de ofender e insultar. Cuando yo me refiero a mi hijo como “mi enano” para no utilizar su nombre, lo hago con una intencionalidad positiva y cariñosa. De todos modos, tendré en cuenta tu apreciación y trataré de evitarlo en el futuro.

      En cuanto a lo que dices que se trata de una lucha perdida, no podemos darnos por vencidos. No soy tan mayor y hasta hace poco, no estaba mal visto que se empleara “gitano” o “maricón” para insultar a alguien. La lucha de estos colectivos ha conseguido la repulsa social de quienes así hablan. Es nuestra obligación como padres de niños con diversidad funcional contribuir a educar a la sociedad porque, si no estuviéramos del lado en que la lotería genética nos ha situado, puede que tampoco fuéramos tan cuidadosos con nuestro lenguaje. No creo que nuestros amigos y quienes nos rodean se puedan sentir ofendidos cuando les corregimos, si lo hacemos de forma respetuosa y argumentada. Me alegra saber que eres firme en esta postura

      Muchas gracias y besos para Clara y Pascual, Carmen

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