Inclusión Escolar: Todos ganamos

Inclusión escolarHace nueve años, llegó a mi vida un ser maravilloso al que la lotería genética le puso las cosas mucho más difíciles que al resto de los niños que nacieron ese día en aquel hospital. Sin embargo, mi hijo se define por muchísimas más características que las modeladas por su discapacidad.

Es tenaz y luchador, cariñoso y alegre, testarudo y cabezota. Le entusiasma la música (desde Mozart hasta Queen, pasando por Manolo Escobar), devorar gominolas, subirse al tractor del abuelo y comerse la masa cruda del bizcocho con la excusa de ayudar a prepararlo. Leer cuentos de Teo y Os Bolechas, además de los clásicos de Perrault, Andersen o los Hermanos Grimm. Le encanta que le hagan cosquillas y odia cepillarse los dientes. Arrasa jugando al “ahorcado” y, si nos descuidamos, es capaz de ver de una sentada la última temporada de Peppa Pig, siete capítulos seguidos de La que se avecina o la gala completa de Tu cara me suena. Y, la única forma de que el resto del mundo pueda ver también más allá de sus dificultades motrices y de comunicación, es a través de la convivencia diaria, continua y normalizada. La vía para iniciar esa normalización es la inclusión escolar. Y en esas estamos desde que nació.

Tradicionalmente y a la hora de abordar la escolarización de niños con discapacidad en la escuela ordinaria, la atención se ha centrado casi exclusivamente sobre las ventajas que esta opción tiene para el alumnado con necesidades educativas especiales. Sin embargo, creo firmemente que esos beneficios circulan en ambos sentidos y que los “niños ordinarios” (si tal grupo existe realmente como un todo homogéneo) se benefician tanto o más de esa convivencia como el alumnado con diversidad funcional. Es necesario transmitir esta idea si queremos que la sociedad en su conjunto admita y fomente la inclusión. Dado nuestro alto grado de egoísmo, resulta difícil que luchemos por una causa si no percibimos que ésta nos vaya a beneficiar a  nosotros o a los nuestros.

Existen multitud de estudios, libros, artículos, documentales… que nos hablan de la necesidad de escolarizar a los niños con discapacidad en escuelas ordinarias. Todas se centran en las ventajas que ello reporta a este tipo de alumnado e insisten en que es la única vía para lograr la normalización de las vidas de las personas con diversidad funcional. Todos esos argumentos parecen incidir tan sólo en el beneficio que obtendrían los niños a quienes hasta hace algunos años no se les ofrecían otras alternativas de escolarización que los centros específicos o de educación especial. Desgraciadamente, estos autores olvidan casi siempre mencionar el enorme valor que esta convivencia aporta al resto de sus compañeros, a los niños que no viven las circunstancias de haber nacido con una discapacidad, y a la generalidad de la sociedad.

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Beneficios para sus compañeros: Hasta la fecha, mi hijo ha tenido la suerte de contar con docentes que han sabido transmitir en las reuniones de padres, la infinidad de oportunidades que la convivencia con Antón les ha reportado a sus hijos. Esto, que parece una obviedad y que debería ocurrir por norma, no siempre es así. A mi hija mayor (sin discapacidad) le tocó en suerte una tutora que, cada vez que nos reuníamos con ella, no hacía más que lamentarse por lo condicionada que se veía por uno de los niños de aquella clase con discapacidad, lo mucho que entorpecía su trabajo y el lastre que suponía para el resto de compañeros. Mi marido y yo nos mirábamos sin dar crédito, preguntándonos si aquella señora conocería las circunstancias del hermano pequeño de su alumna y cruzando los dedos para que se jubilase antes de que Antón llegara a su curso.

Repito que, por suerte, las tutoras que ha tenido hasta ahora han incidido siempre en que los beneficios no han sido sólo para su compañero con discapacidad sino, también y sobre todo, para el resto de niños de la clase. Esta convivencia ha ofrecido a esos alumnos la oportunidad de conocer y poner en práctica valores de los que muchas veces sólo conocemos la teoría: la aceptación de la diversidad y la diferencia; la toma de conciencia del esfuerzo que las personas con discapacidad deben hacer cada día para alcanzar los mismos objetivos que el resto; la posibilidad de utilizar instrumentos, estrategias o caminos para llegar a esos objetivos que, muchas veces, son distintos a los que emplea la mayoría pero igual de válidos; la constatación de que ninguno de nosotros somos realmente autosuficientes y de que todos necesitamos del resto; la puesta en práctica de la solidaridad, la cooperación y la ayuda mutua.

Es en esos primeros años de vida cuando más vital e importante resulta enseñarles a aceptar la diferencia y al diferente desde el respeto. No se trata tan sólo de evitar guetos, sino también de ayudar a todos los niños a aceptar y apreciar la riqueza de la diversidad. De ahí la importancia de que esté presente y coexista en el aula. No sólo en cuanto a capacidades, sino también respecto a estratos socio-culturales diversos, procedencia geográfica, creencias y religiones, etc. Si los segregamos desde niños, ¿cómo va a ser posible la convivencia, la tolerancia y la aceptación mutua de los adultos del futuro?

Beneficios para la sociedad: La integración escolar es, por tanto, la única vía real para alcanzar una inclusión social real de las personas con discapacidad. Para potenciar valores como el respeto a la diversidad, la tolerancia, la solidaridad, la aceptación de la diferencia, la convivencia entre ciudadanos con diferentes capacidades y, en definitiva, para modelar una sociedad donde la norma sea la tolerancia y el respeto.

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Sin embargo, todos estos beneficios sólo serán posibles cuando la inclusión escolar sea real en la práctica y no tan sólo una bonita teoría como ocurre ahora mismo. Desgraciadamente, y en la mayoría de los casos que conozco, está muy lejos de ser una realidad. Se ha reducido a la mera matriculación de ese alumno en un centro ordinario donde, simplemente, se limita a compartir un espacio físico con otros niños pero sin formar parte activa de su mundo. Cierto que se necesita de medios materiales pero lo que precisamos, sobre todo y por encima de todo (y hablo desde nuestra experiencia particular), es de recursos humanos apropiados:

Recursos: es necesario que la Administración (que nunca se ha acordado de la diversidad en sus sucesivas y nefastas reformas educativas) aporte un número suficiente de profesores que evite la masificación de las aulas y permita al tutor de la clase prestar al alumno con discapacidad la atención que necesita, dentro del entorno natural que es su aula.

Docentes con la aspiración de suplir la carencia de recursos materiales con ganas, vocación, entrega, sensibilidad y creatividad. Muchas veces, la falta de medios se puede suplir con estrategias y recursos nacidos de la vocación y la imaginación (vuelvo a hablar desde nuestra propia experiencia). Necesitamos de maestros y profesores que se involucren de verdad, no sólo en el avance académico sino, y sobre todo, en la inclusión social de ese alumno. Profesores valientes que ignoren la rigidez de temarios y libros de texto y adopten nuevas metodologías que permitan respetar las características únicas y especiales de cada uno de los niños de su clase. Metodologías que ayuden a todos los niños de la clase a avanzar en función de sus características, intereses y capacidades, y no al ritmo impuesto por temarios y programaciones. Docentes que miren al alumno con discapacidad como un reto y una oportunidad, y nunca como un problema. Si el maestro está realmente convencido de esto, su actitud logrará transmitir esta idea también al resto de niños y a sus padres.

Modificación de las actitudes mentales en la sociedad: se necesita de padres que no trasladen a sus hijos la idea de que su compañero de clase es una rémora y un obstáculo para el avance de su aprendizaje. Padres más preocupados por los valores que la convivencia en la escuela aporta a sus hijos, que por sus teóricos avances académicos y el boletín de notas. ¿Por qué y para qué tanta prisa? Tienen toda la vida para aprender. No hay absolutamente ningún estudio que demuestre que la precocidad en lectoescritura o cálculo conduzcan al éxito académico, social o laboral y mucho menos a la felicidad personal. Permitamos que nuestros hijos se formen, primero y ante todo, como personas y llenémosles después la cabeza de letras, números y datos.

Entiendo que la presión fundamental proviene de la sociedad y de la esclavitud a la que nos somete esa búsqueda constante de logros, del éxito. Sé que docentes y padres formamos parte de esa misma sociedad, pero deberíamos ser los primeros en hacer esta reflexión y convencernos de lo importante que es llegar al destino, pero con seguridad y firmeza, sin prisas, presión o sentido de la competencia. Y no nos olvidemos nunca de que los beneficios de la inclusión escolar del alumnado con diversidad funcional circulan en ambas direcciones.

beneficios de la Inclusión Escolar para todos los niños y para la sociedad

Comments

  1. Muchas Felicidades a Anton por su cumple y por tener a una madre tan maravillosa, y felicidades a esa mama que lucha dia a dia y que tiene unos hijos maravillosos, felicidades por ser un ejemplo de familia. un besote

    • Mil gracias, Paky. Hoy no es su cumple pero siento como si lo fuera cada día porque es un regalo tenerlo a nuestro lado. Besos

      • ops, pues felicidades para cuando lo sea, aunque os felicito por que vuestro camino ha sido duro y lo seguirá siendo, pero siempre os veo con una sonrisa puesta, un besote.

  2. Hola Carmen!:
    yo también soy mamá de un peque de 6 años con TGD y solo quiero decirte dos cositas:
    a) no puedo estar más de acuerdo contigo. Olé tus narices y las de tu/s hijo/s; sois un ejemplo para muchas cosas.
    b)¿no podrías hacerte donante de sentido común? Hay tanta necesidad por ahí….
    Un gran abrazo para tus chicos y “p’alante”, que seguimos creciendo!!

  3. Un aplausazo, Carmen. Sentido común, un pouco de sentidiño, só con iso, todo iría moito mellor para tod@s, neurotípicos, neurodiversos… Eu estou empezando agora esta loita e temo que vai ser longaaaaa
    bicos

  4. Saludos desde México! Yo tengo un hijo con discapacidad motriz e intelectual, lo llevo a una escuela especial y sin duda antes de esta escuela recorrimos varias… El camino fue doloroso, penoso y frustrante pues en muchas escuelas o en la mayoría nos decían que ‘no tenemos las herramientas, material y docente para tener aquí a tu hijo’ en otra escuela si me aceptaron a mi hijo pero el resultado fue que tenían a mi hijo en una esquina o no le hacían caso y eso fue muy doloroso para nosotros pues no estaban haciendo ninguna inclusión, sólo el favor de tenerlo ‘ahí’
    Ojalá existiera acá en México y en todo el mundo la integración real en las escuelas como bien dices tu todos ganamos con la inclusión!
    Saludos!

  5. Hola gente! Soy de Argentina y leyendo esta nota reconozco que nos pasa lo mismo a todos loa padres, en todos lados. Mi nene tiene 4 añitos, nació con mielomengocele que afectó su motricidad y hoy camina con andador. A los 2 años de edad le buscamos un jardín de infantes en el que lo tomaron pero luego de 6 meses nos dimos cuenta que siermpre estaba en la salita de bebés sin realizar ninguna actividad. Esto provocó que lo sacaramos de ese lugar y buscamos otro colegio, esta vez con el objetivo que fuera inclusivo y lo logramos. Hoy día Santi va a “su” jardín de infantes con una maestra integradora que lo apoya minimamente en las tareas diarias escolares y debo reconocer que es muy feliz con sus compañeritos quienes lo miman, lo apoyan, lo ayudan y lo reconocen como lo que es: uno más, sin distinciones de ninguna naturaleza y es lo que corresponde! Ningún nene nace racista, ladrón o asesino. Es desde el hogar que se le debe inculcar los valores que lo van a engrandecer el día de mañana! Saludos a todos uds y muchos éxitos!!!

  6. Hola. Me ha encantado.Como madre de 3 niños no NEE y alumnos de un cole con un 10% de alumnos NEE, estoy completamente de acuerdo contigo. Los beneficios para mis hijos son incontables, pero básicamente se centran en una cuestión de sentido común: la realidad es diversa, ergo, el cole tiene que reflejar esa realidad. Hay que aprender, no sólo matemáticas y lengua. Hay que aprender a vivir.

    Un beso
    Te dejo un link a un post en el que hablo del proyecto del colegio de mis hijos.
    http://yonosoysuperwoman.blogspot.com.es/2014/10/eres-valiente-ayudanos-cambiar.html

  7. dondecomendos3 says:

    Hola. Soy profesora de secundaria. La integración suena muy bien, y ahora mismo con los recursos de los que disponemos es imposible.
    Nuestros gobernantes creen que integración es dejar a un niño con su discapacidad en una clase llena de otros niños y su profesor.
    Así, simplemente.
    Esto no es bueno para nadie. Nadie gana.
    El primero que pierde es el niño en cuestión. Atender a 26 niños, cada uno con sus características, con sus dificultades, con sus grandes aptitudes, con sus problemas de personalidad, con su interés o su desinterés, es una tarea casi imposible a la que los profesores nos enfrentamos cada día.
    No dudes de que si la educación sale adelante, a pesar de todas las trabas que las sucesivas reformas han ido incluyendo, es exclusivamente por el esfuerzo callado de muchísimos profesores.
    Y a veces nos quejamos, claro. Porque además de todo eso se nos exige cumplir con un programa estricto, del cual se evalúa el seguimiento. Los padres de niños sin discapacidad tambien exigen al profesor. No es posible exigir valentía para prescindir de los temarios. No depende eso del profesor.
    Te aseguro que los profesores se involucran, a veces demasiado, haciendo labores de psicólogo o asistente social en muchísimos casos.
    No sabes las veces que salgo de mis clases con la frustración de no haber podido dedicar a esos niños que lo necesitan más de 5 mn. Porque es imposible. No es imaginación, ni voluntad, ni compromiso lo que hay que pedir. Son recursos. En forma de profesionales que apoyen la labor del profesor habitual, con conocimientos y métodos para trabajar sobre las distintas discapacidades de los alumnos que van llegando a las aulas.
    Ponte en la piel del profesor.
    26 niños. Y el tuyo que merece la atención que necesita. Un solo profesor. ¿Es falta de voluntad atenderlos bien? Te aseguro que se hace en las aulas mucho más de lo que se puede.
    Y el niño no atendido, en ese mar de compañeros en el que muchas veces se siente perdido, sufre también. Lo veo a diario.
    Los profesores pedimos recursos constantemente. Y si los padres nos fijamos un poco (yo también soy madre), veremos que cada vez los recursos son menos. Las clases son cada vez más numerosas, los desdobles y los refuerzos se revisan todos los años a la baja. Cada vez menos ayudas, para alumnos con o sin discapacidad.
    Esta es la realidad actual en las aulas. Mientras nuestros políticos se llenan la boca con la palabra integración, cuando en realidad deberían decir abandono, descuido, irresponsabilidad. Y el último responsable parece ser el profesor.
    Es solo un eslabón de la cadena.

    • Si digo y afirmo lo de la voluntad, la vocación, las ganas y el compromiso, es porque yo lo he vivido en primera persona con mi hijo.

      Y sí, te aseguro que sí que se puede cuando existe vocación y, sobre todo, con una metodología adecuada que respete a cada niño (sus características, sus habilidades y sus ritmos). Y esta metodología no es una utopía, es algo completamente realizable y nosotros lo hemos vivido. E insisto en repetir que este cambio de metodología beneficiaría a TODOS los niños y a toda la sociedad. Si seguimos empeñados en ejercer la docencia como si los alumnos de una clase fuesen un todo homogéneo, con unas mismas metas y un mismo camino para llegar a ellas, nunca conseguiremos nada, discapacidad o no discapacidad por medio.

      Sé perfectamente que todo lo que describes, ocurre. Pero también sé que esa situación se podría cambiar. Y debería ser hora de que administración, docentes y padres dejemos de tirarnos los trastos a la cabeza y colaborar para que cada uno aportemos todo lo que podemos y debemos aportar para que esto cambie porque, mientras tanto, los únicos que pierden son nuestros niños. Y ya es demasiado tiempo haciendo las cosas mal. Todos.

      Metodología: enfoque constructivista: https://cappaces.com/2014/06/18/metodologia-enfoque-constructivista/

      Adaptaciones mentales y actitudinales: https://cappaces.com/2014/06/23/adaptaciones-mentales-y-actitudinales/

      Adaptaciones materiales: https://cappaces.com/2014/07/03/adaptaciones-materiales/

      Gracias, Daniela: https://cappaces.com/2014/06/02/gracias-daniela-❤%EF%B8%8F/

      Relación docente-familia: https://cappaces.com/2014/06/11/relacion-docente-familia/

      • dondecomendos3 says:

        Gracias por tu respuesta, por los enlaces, por la lucha que mantienes …
        Como profesora y sobre todo como madre que soy, deseo la mayor de las suertes para tu hijo.
        Lamento no haberme explicado bien.
        Un saludo.

  8. Totalmente de acuerdo contigo. Los beneficios de la inclusión son, sin lugar a dudas, bidireccionales. Personalmente la palabra INCLUSIÓN me encanta y la practico, pero el dia a dia me demuestra lo maltratada que está. Sigue siendo importante, vital y preciosa por el esfuerzo diario e incansable de padres, profesores y demás profesionales (la mayoria es así) que hacen que siga siendo hermosa y llena de significado, todo esto a pesar de la falta de recursos tanto materiales como personales, incluso, me atrevo a decir, que más que por la falta (que también), es por una mala o prácticamente nula gestión de esos recursos.
    En mi opinión, quien no está a la altura, ni por asomo, son nuestros gobernantes, carentes totalmente de un mínimo de sensibilidad y empatía que nos hace creer que, para ellos, es una palabra vacía, que queda bien, que adorna, pero solo en los discursos y en el papel.
    A pesar de todo, yo no pierdo la ilusión de que esto tiene que cambiar y, mientras tanto, seguiremos interacionando y aprendiendo mutuamente, al fin y al cabo todos y todas sufrimos diversidad funcional, o no?
    Un abrazo
    Nina

  9. Ignacio acha says:

    Buenas a todos desde la experiencia de persona con discapacidad, la adolescencia es una etapa muy dura ya que empiezas a salir con amigos y a ti no te llaman para salir. Integrar no solo es compartir clases, es mucho mas

    • Gracias por tu aportación, Ignacio. Creo que escuchar a las personas adultas con diversidad y aprender de su experiencia es muy importante para mejorar la calidad de vida de nuestros niños. Un abrazo enorme y mucha suerte en tu camino

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