Proyecto Clics (5): LA MÚSICA

El tema propuesto por Proyecto Clics para este mes de enero está centrado en lo que ha sido la gran pasión de Antón desde siempre: la música.

Cuando aún no tenía lenguaje verbal y ni siquiera habían empezado todavía a signar, nos demostró, a través de su principal medio de comunicación que era aquella sonrisa inmensa, cómo era capaz de reconocer sus canciones preferidas con tan sólo escuchar los primeros acordes. Ha seguido siendo así desde entonces. Y lo mejor de todo es su falta absoluta de prejuicios: le gusta todo tipo de música y canciones. Eso sí, mejor si están cantadas en un idioma que él sea capaz de entender 🙂

Enlace a Proyecto Clics: La Música 

 

Proyecto Clics: Música

 

Proyecto Clics (4): Desde mi ventana

Proyecto Clics: Desde mi ventanaUno de los primeros días de cole, Antón exclamó asombrado mirando a través de la ventana:

¡Mamá, mira qué bonito!

Sacó una foto de aquel amanecer que parecía un fuego encendidoy, desde aquel día, hemos ido recogiendo los cambios de nuestro cielo a la hora del desayuno, antes de ir a la parada para coger el bus del cole.

Así, hemos ido descubriendo cómo el cambio de estaciones no sólo se percibe en las tonalidades de las hojas de los árboles sino, también y sobre todo, en el color del cielo.

Nos ha costado decidirnos por estas imágenes de entre las casi 100 que hemos coleccionado.

Enlace a fotografías en Proyecto Clics: Desde mi ventana

Proyecto Clics: Desde mi ventana

Proyecto Clics: Desde mi ventana

P.D: esta vez ha tenido un poco de ayuda de mamá (pero poca, ¿eh? J )

Proyecto Clics (3): Jugando “a las casitas”

Proyecto Clics (3): Jugando a las casitasMis pobres cervicales se echan a temblar cada vez que el enano hace esta pregunta: “Mamá, ¿me bajas la casita?” Y es que la buena de “la casita” pesa su disfrute en oro…

Antón tiene una hermana mayor y, además de sus pijamas rosas y camisetas interiores con lacitos (únicas prendas aprovechables gracias a la intimidad del hogar), ha heredado también sus juguetes. Ha sido una suerte porque, seguramente y debido a su género, quizás nunca le hubiésemos comprado (o quizás no tantas) muñecas y complementos varios (vestidos, cunas, sillas, biberones mágicos, comiditas, tronas…). Y nunca hubiésemos imaginado que, precisamente por las dificultades motrices derivadas de su discapacidad, el fútbol y aficiones de género similares no podían ser una opción para él. Antón ha disfrutado tanto o más que su hermana jugando a “papás y mamás”, a “médicos”, a “comiditas”, a las “casitas”… El 99% de sus compañeros de juego son niñas y no puedo describir la emoción que experimentan cada vez que llegan a casa y abren el armario de los juguetes de la hermana de Antón.

Así que, Antón y sus chicas pueden disfrutar de la casita que mis amigas regalaron en su día a su hermana cuando nació. ¡Bendita idea! Puedo asegurar que ha sido un regalo mucho más rentable y explotado que las medallitas de oro, las cuberterías de plata y los faldones con lazos.

Esta última vez, no se conformó sólo con reorganizar el mobiliario, sino que me pidió el móvil para sacarle fotos al resultado.

Usa la cámara de fotos que mi móvil saca unas fotos muy malas

No

Pero, ¿no ves que hay muy poca luz y te va a salir todo muy oscuro?

Quiero el móvil

(Mejor no discutir con este cabezota) Hala, aquí tienes… pero luego no te quejes

Media hora después, entro en la habitación y me quedo con la boca abierta. Mi pequeño artista ha encontrado una solución a la falta de luz: ha cogido la lamparita de la mesa y ha estirado el cable todo lo que ha podido hasta colocar el flexo al lado de la casita para iluminarla. En fin que, gracias a su cabezonería, ha descubierto él solito el recurso a los focos (casero en este caso). ¡Tiembla @FelipeAlonsoCom 😉 !

Fotos de Antón en Proyecto Clics: Jugando a las casitas

Proyecto Clics (2): El otoño y la muerte

Proyecto ClicsEsta es nuestra segunda (y triste) aportación a Proyecto Clics: El otoño y la muerte

Salimos de casa en dirección al bosque con intención de retratar la nueva estación, el tema propuesto por Proyecto Clics para esta temporada. Camino triste, porque la tristeza se ha apoderado de nuestra familia en los últimos días. Hemos perdido a un ser único y especial a quien no le tocaba marcharse tan pronto.

Antón está confuso y desconcertado. Desgraciadamente, no es la primera vez que ve así a su madre, pero no al tío… Su tío alegre, optimista y divertido. Su tío que le lleva a tomar helados, que le gasta bromas que le divierten y enfadan a partes iguales, con el que graba “harlem-shakes” que nos hacen reír a todos. Su tío es ahora otra persona. Un ser hundido y con el corazón destrozado porque ha perdido a quien era tanto o más que un hermano.

Y aunque intento centrar nuestra conversación en el otoño y en cómo va a reflejarlo en sus fotos, Antón vuelve una y otra vez al tema que ronda en su cabeza durante los últimos días. Me mira y me pregunta:

¿Y por qué inventaron la muerte?

No lo sé, cariño… A lo mejor porque sino no cabríamos todos en el mundo

Pero si hay muchos países…

¿y?… no entiendo

Pues que caben todos

–    ……..

Cuando se mueren todas las personas, ¿nacemos otra vez?

Lo miro atónita. Mi hijo de 8 años, educado en el agnosticismo y a quien nunca se le ha hablado de “cielos” ni “paraísos” para explicar y dar sentido a la desaparición de seres a los que queremos, acaba de formular lo más parecido a la teoría de la reencarnación. Por puro instinto. Porque le resulta difícil aceptar la idea de que simplemente dejemos de existir. ¿Cómo entender y aceptar algo así? ¿Cómo comprender la “no existencia”? ¿y cómo tolerar lo intolerable de no volver a ver a personas tan importantes en nuestras vidas?…

Seguramente, en parte porque en nuestra cultura rehuimos el tema de la muerte, porque evitamos enfrentar a nuestros niños a estas situaciones creyendo ahorrarles así sufrimiento cuando, en realidad, lo que quizás deberíamos hacer sería encarar con ellos una certeza que afecta a nuestras vidas y con la que todos nos vamos a encontrar algún día. Prepararles, cada uno desde sus creencias y sus convicciones, pero con determinación y sin miedo, si es que esto es posible…

Así que, nos olvidamos del bosque y sus hojas, y reconducimos nuestros pasos hacia el cementerio. Al fin y al cabo, pienso, el otoño no deja de ser un poco la estación de la muerte. Quizás porque es en estas fechas cuando la naturaleza empieza a morir para volver a renacer con fuerza en primavera (en la naturaleza sí existe realmente la reencarnación). Y tampoco puede ser casualidad que sea en otoño cuando rindamos homenaje a nuestros muertos, por mucho que en los últimos años nos hayamos empeñado en disfrazar esa fecha con tradiciones importadas.

Hasta siempre, Iván.

Ojalá nunca nunca hubieras sido el protagonista de esta conversación ni la inspiración de esta entrada…