Parabéns, meu rei

¡Felicidades, mi rey! 🎁🎂

No puedo creerme que este niño tan pequeñito de la foto fueras tú hace sólo 8 años, y que ahora ya tengas 10… Sé que suelo decirte que eres un pesado y un plasta, pero la verdad es que eres la persona más fuerte y luchadora que jamás he conocido. Nadie podría creer todo lo que has pasado en tan pocos años, y lo que te queda por pasar todavía, y yo voy a estar a tu lado siempre que lo necesites 😘😘

¡Te quiero hasta la Luna y vuelta!🌙➰

(Amara Fontão)

 

Parabéns, meu rei

 

Parabéns, meu rei! 🎁🎂

Non me podo crer que este neno tan pequeniño da foto foras ti hai só 8 anos, e que agora xa teñas dez… Sei que acostumo a dicirche que es un pesado e un plasta, pero a vedade é que es a persoa máis forte e loitadora que xamais coñecín. Ninguén podería crer todo o que pasaches en tan poucos anos, e aínda che queda moito máis por pasar, e eu vou estar ao teu carón sempre que o precises.😘😘

Quérote ata a Lúa e volta!🌙➰

(Amara Fontão)

Cajas de pasado

En una entrada anterior confesaba mi inclinación a guardar todo tipo de cosas aparentemente inservibles (Mucho más que 3 ruedas)

Pues bien, tengo “escondidas” cajas donde guardo de todo: el predictor que anunció la llegada de mis hijos, el periódico del día en que nacieron, el último chupete que usaron, sus dientes de leche, invitaciones de cumpleaños, los cuadernos viajeros de la guardería, dibujos que van desde torpes trazos a auténticas obras de arte, cuentos a medio empezar, cartas dirigidas a los Reyes Magos y al Ratoncito Pérez; notas de profes, monitores de actividades o del comedor; conchas, piedras y cristales de colores pulidos por el mar; flores secas…

Casi la mitad del contenido de esas cajas está compuesto por los dibujos, collages y diseños de Sirena. Su producción era tal que, con toda la pena de mi corazón, llegó un día en que decidí que había que empezar a seleccionar y…. desechar. Y la muy (…), siempre tan vivaracha como suspicaz, acabó revisando la papelera.

Un día me encontré con esta nota delante del ordenador:

cajas llenas de recuerdosquerida mama.

estoy muy decepcionada.

porque no me quieres nada de lo que te regalo y todos los dibujos que te regalo los tiras a la vasura.

A.

Espero que, dentro de unos años, cuando le haga entrega de mis tesoros, pueda contribuir a aliviar ese pequeño trauma infantil. Aunque, de todos modos, creo que sigue siendo igual de perspicaz y que ya ha descubierto mi secreto porque de vez en cuando me da algo (un papel, una carta, un objeto) y me dice: “Toma, para que lo guardes en esa caja que no quieres que vea”. La historia siempre se repite: yo también sabía de niña dónde escondían mis padres todas esas cosas que no querían que nosotros viésemos o supiésemos 😉

El caso es que así es como voy componiendo un regalo a lo largo del tiempo a través de mis “cajas secretas”. Tengo intención de entregárselas para su 15 cumpleaños. No sé muy bien por qué elegí esa fecha. O tal vez sí. Porque creo que mis 15 años, aquel 2º de BUP memorable, marcó mi salida de la infancia: los secretos que se empiezan a compartir fuera de casa y el nacimiento de esa cuadrilla de amigos que me ha acompañado desde entonces. Un acompañamiento que ahora es más espiritual que físico porque una fuerza centrífuga nos ha dispersado por el mundo. Sin embargo, nuestro reencuentro anual (y también errante) se ha convertido en una fecha sagrada. Porque nos volvemos a convertir en críos de 15 años que comparten secretos y puestas de sol.

Amistad 15 años

Quizás en el caso de mis hijos, esa salida de la infancia se produzca antes o después de ese aniversario, pero en mi corazón y en mi cabeza se ha convertido en un puente importante de cruzar. Con seguridad y, sobre todo, con mucho amor. Un puente que empieza a marcar una despedida. Puede que para Antón no vaya a ser así… Y me dolerá en ambos casos de la misma forma: por la hija que empieza a cruzarlo sola y por el hijo que quizás no sea capaz de rebasarlo.

 Cajas llenas de recuerdos

Tiogenial

Tiogenial (sup.)Si organizáramos un concurso de genialidad en la familia, todos los niños votarían en masa por mi hermano.

Todos los tíos (o casi todos) suelen ser geniales hasta que son padres. Tiogenial hace ya algún tiempo que es padre y sigue estando en el Top Ten de los tíos.

Es un “tío” genial hasta para su propia hija.

Según han ido llegando niños a la familia, Tiogenial les fue convenciendo de que era un mago. Pero no un mago que hace magia, sino un mago de verdad. Y tal fue el grado de convencimiento al que llegaron, que Sirena acabó, a su vez, catequizando al resto de colegas de Infantil. Se convirtió en una verdad irrefutable.

– ¿Este es tu tío el mago?

– Sí

– ¡Uuaauuu! (exclamaba la manada de niños que acababa rodeando a Tiogenial en el parque)

 

A Tiogenial le encanta hacer cosas “diferentes” con los enanos. Y cuando digo diferentes, me refiero a diferentes de verdad.

– Hoy hemos hecho un “harlem-shake’”

– ¿Un qué?

– ¡Tía! ¿No me digas que no sabes lo que es un “harlem-shake”?

Tiogenial es el más rápido del lugar desenfundando el móvil y disparando Google. Que dudas de la existencia de vida fuera de la Tierra, toma artículo científico en Taringa. Que defiendes con vehemencia la utilidad de las tildes, siempre encontrará en la red algún (pseudo)lingüista que apoye su desacertada opción. Que no piensas volver a votar en la puñetera vida, enlace a la web del Partido X para convencerte de dónde vendrá el cambio definitivo. Que no sabes lo que es un harlem-shake, tandada de vídeos idiotas en Youtube.

Para todos aquellos tan ignorantes como yo que no sepan de qué va esto:

Este es el último que han hecho. Debo reconocer que han ido mejorando con el tiempo. Y que, gracias a sus iniciativas, voy cubriendo mis lagunas culturales: ahora ya sé lo que es un harlem-shake.

 

Aunque, a veces, sólo a veces, sus ideas no son tan geniales. Como el día que llamó a su hija (desde el baño) fingiendo ser la Señorita Rottenmeier y amenazándole con presentarse en su casa si no se acababa la cena de inmediato. No tuvo ningún efecto sobre la no-comensal (está curada de espanto y se ha convertido en la niña de cuatro años más incrédula del mundo) pero su primo, que cenaba tranquilamente a su lado, entró en ataque de pánico. El comunicante anónimo acabó confesando pero, igualmente, Sapito no quiso volver a ver Heidi nunca jamás. Con lo mucho que su madre (yo) estaba disfrutando la revisión.

La afición por las llamadas anónimas le viene de lejos. Con 10 años telefoneó al bar de Tía C. con un trapo en la boca:

– Esto es un aviso para que desalojen el local. Dentro de media hora explotará una bomba. Repito, desalojen el local

Puede parecer una broma tonta. A no ser que vivas en el País Vasco y sean los años 80… Afortunadamente, Tía C. es tan gansa como él y no se lo tuvo demasiado en cuenta. La llamada se repetía puntual cada 28 de diciembre. Formaba ya parte de la tradición familiar navideña: el champán, los regalos, las uvas y la llamada anónima.

– Pero mira que eres pesao… – contestaba Tía C. antes de colgarle

 

Ni que decir lo que ha supuesto para alguien como él la llegada del wasap:

Ya sabéis que no creo en fenómenos paranormales pero grabando un vídeo a M. la cámara captó algo que no puedo explicar

Adjunto prueba:

 

En el grupo de PRIM@S ya nadie le toma en serio. Le va a pasar como a Pedro (el del lobo). De hecho, ya le ha pasado.

 

Hoy es su cumpleaños. Está pelín harto de que siempre le regale un libro

– ¿Otro libro?

O una camiseta

– ¿Otra camiseta?

Así que este año he decidido dedicarle esta entrada. Felicidades, hermanito. Eres el mejor de los tíos y el más grande de los hermanos.

MiHermanoEsGenial

Ah, y que sepas que este cumple cae en par y toca libro 😉

Notxevieja, txampán, pintxos y txutxes :)

Nuestra Nochevieja comienza en una tienda de chuches.

Sergio invita a toda la cuadrilla a champán y pinchos en el local que regenta su familia “Chuches Oti”. Los niños tienen barra libre ese día, así que os podéis imaginar donde radica el principal interés de Antontxu y Ladolescente por ir a celebrar el fin de año a Euskadi.

 

tienda-de-chuches-de-sergio-y-oti

Las juergas nocturnas con los primos son geniales, ir al PIN es lo más, la tradicional visita a San Mamés emocionante hasta para los no-futboleros, los regalos del Olentzero nunca decepcionan pero… ay, “la tienda de chuches”. El paraíso de todo niño. Porque además, no contentos con jartarse allí, cuando se oye el primer “Venga, que hay que marcharse”, empiezan todos a correr como posesos por la tienda, bolsa en mano, haciendo acopio de provisiones pa’ después. Es el día del año que más vergüenza paso. Palabra.

Cuando vuelven y lo cuentan entre los amigos, estoy segura de que nadie les cree 😊

Ni que decir tiene que algún año la cosa ha acabado en vomitona, además del monumental (y ya tan clásico como las uvas) enfado de Tía Crucita, que ve como el “menú infantil” que ocupa media mesa ni se toca.

Este año casi acaba en tragedia porque a punto a puntito hemos estado de no poder venir… Pero, finalmente, aquí estamos, a escasos metros de la tienda de Oti, intentando contener la embestida de las fieras y conseguir que al menos la entrada la hagan con un mínimo de dignidad y parezcan hasta criaturas humanas.

Sé que Sergio se lo perdona todo.

Como sé que les ha regalado el que será el recuerdo más mágico de su infancia.

 

Notxevieja Txutxera

 

¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO, CAPPACIANOS!!!

URTE BERRI ON – FELIZ ANO NOVO – BON ANY NOU

 

 

Actualización (diciembre de 2016):

actualizacion-nochevieja-chuches

¡Buenos días, excursionistas!

El día de la marmotaHoy he hecho el cálculo: 175 días lectivos x 10 cursos (más lo que va de este) x 5 veces/mañana (o más) x 2 niños = 17.500 veces que he repetido “Espabila que hoy perdemos el bus” (léase en tono pelín (bastante) vociferante).

Utilizo diversas variantes:

Hoy sí que sí que perdemos el bus

Como pierdas el bus, no sé qué te hago…

– ¿Qué quieres? ¿perder el bus? ¿¿sí??

Como perdamos el bus, vas andando al cole

¡¡¡¡¡Vamos a perder el buuuuuus!!!!!!!

Dos elementos comunes e indispensables a todas ellas que admiten múltiples combinaciones: perder y bus.

Cada mañana hacemos los 100 metros lisos. Es la distancia que separa nuestro portal de la parada. Aunque en realidad no son lisos, sino cuesta abajo. Teniendo en cuenta que el enano tiene múltiples habilidades pero la velocidad y el equilibrio no se cuentan entre ellas (menos aún si van combinadas), el peligro de despeñamiento mañanero es importante.

Los datos están en realidad un poco inflados porque, desde el curso pasado, Sirena va al instituto que está a unos razonables 2 kilómetros de distancia. Así que, si pierde el bus, allá ella… He decidido desentenderme.

Los 2 km. a pie no le hacen ningún daño. Como buena atleta que es hasta puede aprovecharlos como entrenamiento (intento autoconvencerme para resistir la tentación de lanzar algún que-vas-a-perder-el-bus). De todos modos, me fastidia verla pueblo abajo haciendo de sherpa con el pedazo mochilón que carga a la espalda. Que en vez de entrenar los 2.000 metros, más bien pareciera que está realizando maniobras.

Y, como una es animal de costumbres y aún le queda algún vestigio de instinto materno-busil, pues sí, se me acaba escapando alguna de esas frases de “por un lado me entran, por el otro me salen”.

Seguimos, pues, reproduciendo cada mañana nuestro particular “Día de la marmota”:

– ¡Bien, excursionistas, arriba!

I got you, babe!!

 

Y lo más increíble del asunto es las pocas veces que hemos perdido realmente el puñetero autobús 🙂

 

Sirena y Sapito

Estrenamos categorías nuevas para las entradas sobre los enanos: “Sirena”- “Sapito” – “Sirena y Sapito”.

Ya sé que son cursis, pero me da igual… Los despierto así todos los días.

– Buenos días, Sirena

– Buenos días, Sapito

Sirena porque nunca quiso ser mi princesa. “A mí me gustan más las sirenas, mamá”, protestaba siempre.

Sapito porque cada mañana, después de despertarle con un beso, se transforma en mi príncipe.

Sirena y Sapito

Parchís y recuerdos de infancia

He descubierto que los héroes de mi infancia también pueden ser los de mis hijos. Con la mayor funcionó: Pippi Calzaslargas, mi heroína por antonomasia, fue su referente durante toda la etapa de infantil. La diferencia con el personaje de Astrid Lindgren sólo la marcó el sexo de su mascota: no se separaba de un mono de peluche al que llamaba Señorita Nilson. Y en lugar de soñar con Eurodisney como la mayoría de sus compañeros, su ilusión era poder visitar algún día la casa de Pippi, Villa Kunterbunt, recreada en una isla de Suecia.

Después pasó a La casa de la pradera, Verano Azul, Los ángeles de Charlie, Ana de las Tejas Verdes… Se hizo tan entusiasta de estas series como en su día su madre. Ahora que es pre-adolescente, estamos entrando en otra fase: Grease, Dirty Dancing, El guardaespaldas

Acaba de descubrir Fama (la serie de televisión, no el largometraje de Alan Parker que me parece todavía demasiado fuerte para una niña de 12 años) y está entusiasmada. Ha sustituido a Pippilotta Viktualia Rullgardina por Coco Hernández en su universo mitómano, ha decidido destinar sus ahorros a estudiar en el High School of Performing Arts de Nueva York y se pasa el día en mallas y calentadores viendo tutoriales en Youtube para aprender a hacer el spagat. Que levante la mano la que no llevara calentadores a principios de los 80 o no conserve alguna lesión de aquella época intentando realizar esa contorsión sin calentar y a lo bestia.

Lesiones de adolescencia que se sumaban a las de la infancia de la década anterior: algún brazo roto imitando a Kelly, Jill y Sabrina (nosotras) o Starsky y Hutch (ellos), un aplastamiento si tenías la mala fortuna de formar parte de la fila inferior de la torre de Con ocho basta que tanto nos gustaba reproducir, un esguince rodando entre matorrales y maleza inspirándonos en Laura Ingalls y sus hermanas o alguna cicatriz en la rodilla huyendo del pringao a quien le tocara ejercer de Doctor Infierno, si tenías la suerte de hacerte con los preciados roles de Koji Kabuto (ellos) o Sayaka (nosotras). También recibimos más de una patada de los múltiples autodidactas en artes marciales que surgieron gracias a Kung fu o La frontera azul. Cuántas historias podrían contar los descampados de los 70 (ahora invadidos por urbanizaciones sin tendales a la calle o hileras de adosados). Los sábados se inundaban de indios, vaqueros, piratas, mujercitas, tarzanes, marisoles… Podía saberse qué película habían pasado esa tarde por televisión con sólo asomarse a la ventana y echar un vistazo a “la campa de Félix”.

Y, aunque nos cansemos de señalar que la infancia de ahora no es como la de antes, los sueños de mi hija son exactamente los mismos que yo tenía a su edad. A lo mejor ella sí que consigue cumplirlos. O quizás logre algo aún mucho más grande que triunfar en Broadway, como lo es disfrutar de unos hijos tan maravillosos como ella y su hermano.

Aunque he intentado enganchar también al pequeño a las series y mitos de mi infancia, ha ofrecido mayor resistencia. Al contrario que a su hermana, no le han interesado nunca Marco, Heidi, La abeja Maya, Los tres mosqueperros ni Vickie el vikingo. Ha sido por tanto una sorpresa, el entusiasmo que acaba de despertar en él el descubrimiento de Parchís, el grupo musical de los 80. Ha convertido a Tino, Yolanda, Gemma, David y Frank en sus nuevos héroes y le entusiasma todo su universo: canciones, películas, videoclips, fotografías.

Así que ha sido la excusa perfecta para retomar este juego de mesa que constituye, además, un interesante recurso para trabajar la numeración y el cálculo.

Parchís! Lite

Enlace iTunes App Store

Enlace iTunes App Store

Desarrollador: Cubbic

Idioma: español, inglés

Precio: versión lite gratuita

Versión completa: 1,79€

Categoría: Ocio / Juegos para compartir

Descripción: Esta aplicación permite jugar al parchís tanto contra el dispositivo, como en la modalidad multijugador. Constituye un excelente vehículo para fomentar las relaciones interpersonales y la inclusión de aquellos niños con mayores problemas en cuanto a la motricidad, ya que la versión digital de este juego facilita su participación.

Los juegos de reglas como el parchís, permiten además hacer comprender la importancia de que existan normas y de que se respeten. Los niños aprenden que, de la misma forma que las reglas contribuyen al placer y la diversión en el juego, son también fundamentales en la vida real, ya que aportan seguridad, facilitan la convivencia y evitan conflictos. Más adelante, sería necesario enseñarles también que cuando una norma o ley es injusta, es lícito no acatarla y luchar por cambiarla. Nuestra realidad actual está tristemente plagada de ejemplos en este sentido.

En la versión gratuita, la partida finaliza al introducir una ficha en la meta. Si queremos completar el juego, deberemos adquirir la versión ampliada por 1,79€.

Enlaces:

Versión lite gratuita

Versión completa (1,79€)

A %d blogueros les gusta esto: