Escribiendo por el otro lado

Hace algunos años Antón asistía a una actividad deportiva específica para niñas y niños con diversidad funcional. Yo mataba el tiempo de espera en la cafetería y, al cabo de algunas semanas, cinco de aquellas madres acabamos por conformar un grupo estable que se reunía entorno a tazas de café e infusiones varias. Éramos más diversas que la propia diversidad de nuestros hijos. Pero, increíblemente, encajamos. Como encajan las piezas de los puzzles siendo tan completamente singulares como desiguales entre sí.

Ni qué decir tiene, que nuestras hijas e hijos monopolizaban los temas de conversación. Tanto, que un día la madre de A. advirtió: “Hoy no se habla de los niños”. Y nos quedamos en silencio. Completamente desnortadas.

Así que fue la única vez que lo intentamos. En nuestro monotema común, había un apartado que acaparaba un tanto por ciento enorme: La Escuela. Y allí fui consciente de que, a pesar de mi desesperación casi diaria porque la escuela no se adaptaba a mi hijo en la forma en que él lo necesitaba, comparados con aquellas otras familias, casi que nos podíamos considerar unos privilegiados.

Una tarde la madre de G. sacó del bolso la libreta de su hija. Las instrucciones del colegio habían sido muy precisas: debía tener una pauta de 5 milímetros. Ella pensaba, con una lógica aplastante, que G. debía escribir en el espacio donde la separación entre las líneas era mayor. 

Adaptaciones alumnado discapacidad

Pero no, y explicaba asombrada que la profesora le había llamado la atención sobre el asunto y que G. tenía que escribir en el lugar donde el espacio entre líneas era más estrecho.

Adaptaciones alumnado con discapacidad

Aquella madre estaba asombrada y yo me quedé ojiplática. Porque G. era una niña con unas dificultades enormes respecto a la motricidad fina y obligarla a escribir a mano ya era una aberración suficiente, como para además añadir el esfuerzo de que aquellos trazos no superasen los 5 mm.

Y me encontré una vez más con alumnos a los que el sistema no respeta sus características, ni las limitaciones en su funcionalidad. Me encontré de nuevo con un sistema que concede mayor importancia a la grafomotricidad y a la perfección de la caligrafía que al propio aprendizaje lecto-escritor. Un sistema que frustra de tal manera a determinado alumnado, que les quita las ganas de aprender.

Un sistema que pretende que todas las niñas y niños aprendan a escribir en los mismos tiempos y que, además, lo hagan con letras del mismo tamaño y que sigan el mismo trazo, copiando todos el mismo texto. 

Un sistema que pone el foco en la rapidez en lugar de la comprensión lectora, y en la caligrafía en vez de la redacción o la capacidad de crear historias.

Y no hablo sólo del alumnado etiquetado por la discapacidad, sino de todo el alumnado. Así nos lo ha demostrado nuestra propia experiencia. Mi hija era una lectora voraz en Primaria (en Secundaria el sistema hizo todo lo posible por quitarle las ganas de leer por placer y lo consiguió durante toda esa etapa). El caso es que, como casi todas las niñas y niños lectores, esa pasión suele conducir también a la vocación escritora. Y ya en 1º de Primaria escribía unas historias que nos dejaban pasmados a su padre y a mí. Recuerdo el día en que acudíamos a la primera tutoría de 2º de Primaria con una nueva profesora. Iba convencida de que compartiría nuestro asombro y admiración. Pero no, llegamos allí y resulta que nos describió a una niña desastrosa por su caligrafía fuera-de-la-norma y los tachones en sus libretas. Me quedé pasmada. Entendí que hablábamos idiomas distintos y ya nunca más volví a pedir una tutoría con esa persona, porque no me iba a aportar nada y lo que ella valoraba de mi hija era diametralmente opuesto a lo que valoraba y cuidaba yo.

Como digo, esta perversión del sistema es una aberración pedagógica para todos (misma letra, mismo trazo, mismo tamaño, mismo texto, mismos tiempos), pero resulta incalificable cuando se le exige a un alumno con dificultades motrices. Olvidan que esa forma de funcionar suya no responde a su voluntad, sino que es consecuencia de la forma caprichosa en que los genes heredados se han combinado en su cuerpo. 

De la misma forma que yo, por más que me esfuerce y entrene, nunca podré correr los 100 metros lisos en los 9,58 segundos que los hace Usain Bolt, ni por más práctica o empeño que le ponga podré pintar como Miguel Ángel.

Aquel día en la cafetería de la piscina intenté transmitirle a la madre de G. que aquello no era bueno para su hija. Que lo importante es que aprendiera a leer y a escribir y no las herramientas que utilizara para lograrlo y que, además, si no eran las adecuadas le iba a crear tal frustración y rechazo que convertiría ese aprendizaje en una tortura y le quitaría las ganas de aprender.

Le hablé de nuestra experiencia y de cómo el uso del iPad había sido clave para que Antón consiguiese escribir. Y le hablé de la frustración tan enorme que sufrió cuando empezó a trabajar operaciones aritméticas, porque era algo que no podía ejecutar en un archivo de texto sino sobre papel o la pizarra que utilizábamos en casa. Y que aquellos trazos irreconocibles le provocaban tales enfados que resolver una suma nos llevaba media tarde y se convertía en una tortura para los dos. Que estaba tan pendiente de ejecutar bien ese 5, que lo borraba y volvía a escribir tantas veces y al final ya no se acordaba de cuánto se llevaba ni si se llevaba algo y el fin de aquellos ejercicios (aprender a sumar) perdía todo el sentido. Le conté lo que significó encontrar la app de Rubio que resolvió aquel horror y le permitió aprender a sumar, restar, multiplicar y dividir centrándose sólo en el aprendizaje y práctica del cálculo.

Su respuesta fue: “Pero también le viene bien para mejorar la motricidad, ¿no?”. Porque eso es en lo que le insistían machaconamente los docentes de su hija, los “pedagogos”, los “profesionales”, los “expertos”. Y evidentemente, su palabra por fuerza tenía que tener más peso sobre ella que la de una simple madre. ¿A quién iba a escuchar? ¿A quién iba a hacer caso?

Y ese es el problema de nuestros hijos: los profesionales que olvidan que lograr el objetivo (leer, sumar) es más importante que la forma de llegar a él. Y que los experimentos, con gaseosa. Hay millones de formas de trabajar la motricidad fina sin tener que poner en riesgo el que un niño logre aprender a escribir. Ser analfabeto es un hecho tan limitante es nuestra sociedad que no se puede andar jugando con eso. 

En aquella época Antón practicaba la motricidad fina pero de otras formas: poniendo y sacándose los zapatos, manejando los cubiertos, en talleres de cocina o pintura, jugando con su pequeño zoo de animales… Y respetando sus tiempos. Precisamente, jugar con animales, algo que era habitual para mi hija con 3 ó 4 años, Antón no empezó a hacerlo hasta los 9 ó 10, porque hasta entonces su mente y su cuerpo no estaban preparados y, en lugar de divertirle, le generaba una enorme frustración. ¿Se le podía pedir entonces en un aula, lo mismo que a sus compañeros?

Actividades para trabajar la motricidad fina

Evidentemente que me encantaría que Antón pudiera escribir a mano pero, sinceramente, hay cientos de acciones relacionadas con la habilidad de sus manos más importantes y más urgentes que desearía que fuese capaz de ejecutar solo antes que los trazos a lápiz. Como, por ejemplo, actividades relacionadas con su cuidado e higiene personal para las que no tiene más alternativa que las manos de otra persona. En la escritura podemos sustituir un bolígrafo por un teclado pero, ¿cómo hacemos con situaciones como ir al baño, ducharse, vestirse, lavarse los dientes, manejar un cuchillo o ponerse un abrigo? Nunca antes había imaginado la habilidad y concentración que requiere ponerse un calcetín ni tantas otras acciones que la mayoría hacemos sin siquiera pensar en lo que estamos haciendo.

Lo dicho, los experimentos con gaseosa. Se puede funcionar en nuestra sociedad utilizando una silla de ruedas, pero es muy difícil hacerlo siendo analfabeto. Que se lo pregunten a esas ancianas que no tuvieron la oportunidad de pisar la escuela, que alguna vez se nos acercan en el supermercado en busca de ayuda. Cada vez que me ha ocurrido, me ha partido el alma.

Los avances tecnológicos están para usarse. De hecho, un bolígrafo no deja de ser una ayuda técnica que permitió al alumnado prescindir de la pizarra escolar y el pizarrín. ¿Por qué, entonces, obligar a una niña con dificultades motrices a utilizar un lápiz y rizar el rizo pidiéndole que lo haga en un espacio de 5 milímetros? Equivale a obligar a cualquiera de sus compañeros a escribir con el pie. Con esfuerzo, tenacidad y práctica podrían conseguirlo pero, ¿qué sentido tiene?

Yo odio dibujar, seguramente porque no se me puede dar peor. Si diera clases de dibujo y me obligaran a manejar el pincel con la boca, es decir, que en vez de facilitarme las cosas para disfrutar de esa actividad, añadieran más dificultades, el resultado sería que odiaría todavía más la pintura. ¿Cuál debería ser el objetivo de esas clases? ¿disfrutar del arte y crear? ¿o fortalecer la musculatura de la boca?

Para eso… mejor masticar chicle.

¿Os imagináis que alguien os dijera que en vez de utilizar una lavadora, fuerais a lavar la ropa al río o un lavadero público? Y que intentaran convenceros diciendo: sí, hombre, te va a llevar más tiempo y más esfuerzo, pero te vendrá genial para fortalecer los brazos, estar al aire libre y socializar. Pues bien, eso es lo que se está haciendo en muchas aulas respecto a la lectoescritura y los alumnos con dificultades motrices. Para estar al aire libre, mejor me doy paseos por el monte, para fortalecer los músculos, mejor me apunto a clases de zumba y para socializar, mejor me voy de cañas. ¿Acaso no es mejor utilizar el tiempo que hemos ganado con las lavadoras en ejercitar los brazos de forma más divertida y socializar en un bar? El objetivo es tener la ropa limpia. En la escuela el objetivo no debería ser otro que el dominio de la lectoescritura.

No estoy diciendo que haya que renunciar a trabajar y ejercitar la motricidad fina, pero mejor hacerlo en otros frentes, de otra forma y con otros estímulos. Pero no con la escritura, es demasiado seria e importante.

A mí siempre me ha gustado escribir, siempre lo había hecho a mano y el primer ordenador llegó a mi vida después de la universidad. Pensé que nunca podría acostumbrarme a ello y ahora no concibo volver a escribir a mano por lo mucho que un procesador de textos facilita el proceso de escritura (correcciones, añadidos, eliminaciones). ¿Alguien piensa que en las redacciones de los periódicos se redactan las noticias en folios y con pluma? ¿Por qué a la escuela le cuesta tanto adaptarse al mundo exterior? ¿Qué problema hay en utilizar un teclado? Se actúa justo al revés: en el proceso de aprendizaje lectoescritor se obliga a niñas y niños muy pequeños y aún en proceso de madurez a escribir a mano y, una vez tienen dominada la caligrafía, se les deja utilizar un ordenador. ¿Es esto lógico?

Jorge tiene una parálisis cerebral que también lleva asociada dificultades en su visión. Cuando estaba en Primaria, su madre intentó que una profesora le ampliara la letra en ejercicios y exámenes. Aquella “trabajadora de la enseñanza” se negó a ampliársela más allá de 10 puntos, ni a utilizar otra tipografía que no fuera Arial. Alegaba que así se iba a encontrar los textos a lo largo de su vida y que tenía que acostumbrarse. Creo que esta experiencia se comenta sola. Y que también queda patente que a la inflexibilidad, rigidez e inhumanidad de aquella profesora, se sumaba también su tremenda ignorancia si tenemos en cuenta la cantidad de dispositivos con los que leemos actualmente todo tipo de textos y que nos permiten personalizar tamaño, tipografía, brillo…

Si a alguien a quien nada de lo expuesto hasta aquí le ha convencido, le dejo imágenes de trabajos del Antón de la época de esa conversación en la piscina. El primero es el Antón a quien obligaban a escribir a mano. El segundo, el Antón que escribía utilizando un teclado.

Este es el Antón que escribía a mano:

 

 

Y este el Antón que utilizaba el teclado:

¿Os parece el mismo niño? ¿Creéis que lo que transmitía a sus compañeros era lo mismo? Y, lo más importante, ¿qué Antón se gustaría más a si mismo?

El primero es un niño de 5º de Primaria con una caligrafía propia de un alumno de Infantil. El segundo, refleja al Antón creativo e ingenioso que es y que sería imposible que asomara escribiendo a mano. Sus trabajos manuscritos sólo sirven para incidir en su torpeza motriz, para avergonzarle ante sus compañeros, para dañar su autoestima y para mostrar únicamente sus incapacidades, esas que todos tenemos pero que, evidentemente, intentamos ocultar. ¿Por qué nuestros hijos e hijas no merecen que se les respete su forma de ser y funcionar?

Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado (Juan Ramón Jiménez)

 

 

 

Leer y Jugar. Aprende a leer y escribir con Buba

apps para aprender a leer

Descárgala en la App Store

Desarrollador: Blue Compass BVBA

Idioma: Español

Precio: 2,39 €

Categoría: Aprendo a Leer / Alfabeto

Descripción: La aplicación presenta dos modos de juego:

APRENDER [modo teórico]: Subdividido en Palabras y Letras.

Palabras: se suceden una serie de imágenes de dibujos de distintos animales, acompañadas de la representación gráfica de dicha palabra.

Letras: Se utilizan las mismas imágenes que en el apartado anterior, sólo que esta vez la palabra aparece descompuesta en las letras que la conforman. Se destaca, en mayúscula y a la izquierda de la pantalla, la primera letra de dicha palabra. Las imágenes se suceden siguiendo un orden alfabético: Abeja, Ballena, Caballo, Delfín, Elefante, Flor, Gato, Hormiga, Piano….

JUGAR [modo práctico]: Permite, a través de diferentes actividades y niveles, afianzar el conocimiento de las palabras aprendidas previamente. La imagen del animal aparece acompañada por un número variable de tarjetas, entre las que se debe escoger la correspondiente a su representación gráfica. El nivel de complejidad del juego se va incrementando a medida que se superan niveles:

Nivel 1: imagen + cinco palabras como opciones.

Nivel 2: Imagen + palabra donde falta una letra para la que se ofrecen 5 opciones.

Nivel 3: Idéntico a nivel 2, sólo que con dos opciones.

Nivel 4: Aparecen los espacios de las letras que conforman la palabra de la imagen + varias letras que nos ayudarán a recomponer dicha palabra. Se ofrecen pistan visuales que relacionan letras y colores.

Valoración: Utiliza un modo de recompensa que anima y estimula al niño a través de los premios obtenidos al ir salvando los distintos niveles del juego. Resulta también muy agradable para los niños, la voz infantil utilizada en el audio.

La categoría Letras (incluida en el modo Aprender) ofrece una sucesión de imágenes en orden alfabético que permite utilizar la aplicación para familiarizarse y memorizar el Alfabeto de forma lúdica.

Los diferentes niveles de dificultad permiten la utilización de esta aplicación en distintas etapas del proceso de consolidación de la lectoescritura. Cuenta con el inconveniente de utilizar en la mayor parte de las actividades sólo letras en minúscula. Ya he comentado en anteriores reseñas, mi inclinación a iniciar a los niños en el proceso lector a través de las mayúsculas, más reconocibles y fáciles de ejecutar. Como en todo, hay diversidad de teorías y opiniones. En nuestro caso particular, tuvimos que esperar un tiempo hasta poder utilizar la aplicación por este motivo. Sería interesante que, en futuras actualizaciones, se introdujeran modificaciones en la configuración que permitieran elegir entre el modo mayúsculas o minúsculas.

Por lo demás, resulta una aplicación muy recomendable para ejercitar y afianzar el proceso de lectoescritura.

Mr Mouse: el ratón que soñaba palabras

Aplicacion para aprender a leer en el ipad

PIncha sobre la imagen para acceder a la App Store

Desarrollador: Chocolapps

Idioma: español, inglés, francés, portugués, alemán e italiano.

Precio: 1,59 € (paquetes complementarios: 0,79 €/unidad)

Categoría: Aprendo a leer / Idiomas

Descripción: Un ratoncito sonámbulo se pasea sobre una barra interrumpida por varios huecos que se corresponden con las letras de la imagen protagonista de su sueño. Debemos cubrir esas casillas con las letras adecuadas y evitar que Mr. Mouse se precipite al vacío.

En la parte superior de la escena se muestra la imagen de la palabra que debemos componer. Debajo de la barra aparecen esparcidas diferentes letras, debemos seleccionar y arrastrar las correctas hasta las casillas vacías con objeto de garantizar la seguridad de nuestro protagonista. Una vez formada la palabra, disponemos de la opción de escuchar un audio y visualizar su representación gráfica en el resto de idiomas que se incluyen en la app.

Las palabras aparecen agrupadas en diferentes categorías. La versión básica incluye dos paquetes (Primeras palabras y Fruta y verdura). El resto (animales, números, etc.), se pueden adquirir a través de compras integradas, lo que hace aconsejable desactivar esta función.

Valoración: Cuenta con tres niveles de dificultad. En el nivel 1 disponemos del número exacto de letras y se ofrecen pistas, ya que la palabra aparece escrita en transparencia. Estas características la convierten en una actividad indicada para los niños que se están iniciando en la lectoescritura.

En el nivel 2 sólo se ofrecen pistas en la primera y última de las casillas, se añade mayor número de letras de las necesarias y, además, debe diferenciarse entre vocales con o sin tilde.

El nivel 3 está ya orientado a niños con un cierto dominio del proceso lector: no se ofrecen pistas y permite posicionar las letras en las casillas de forma incorrecta, sólo podremos comprobar si hemos acertado cuando Mr. Mouse se pasee sobre ellas.

Una vez adquirida cierta destreza lectora, es posible aprovechar la aplicación para iniciar al niño en el aprendizaje o refuerzo de cualquiera del resto de idiomas que se incluyen: inglés, francés, portugués, alemán o italiano.

Unos de los aspectos más interesantes de Mr. Mouse es la opción que permite configurar las letras en mayúsculas o minúsculas, así como la sencillez de la interfaz que permite al niño manejarse solo, sin ayuda de un adulto a su lado.

La principal desventaja, sin embargo, se refiere al tiempo disponible para la ejecución de la actividad. Es muy limitado y resulta prácticamente imposible conseguir rellenar todas las casillas antes de que se aproxime el ratón. Desearíamos que la configuración permitiera personalizar o, al menos, suprimir esta función y esperamos que este inconveniente pueda resolverse en futuras actualizaciones.

Echamos también en falta algún tipo de recompensa que anime y estimule al niño cuando este consigue completar el nivel.

Vídeo demostrativo de la versión en inglés:

Lectura magica. Aplicación para ejercitar la lecto-escritura y habilidades fonéticas

Aplicacion para aprender a leer

Pincha sobre la imagen para acceder a la App Store

Desarrollador: Preschool University

Idioma: español (audio latino)

Precio: Gratuita

Categoría: Aprendo a Leer / Fonética

Descripción: Esta aplicación nos presenta diferentes objetos/conceptos agrupados en función de diversas categorías: animales, casa, colores, cuerpo, frutas, números, ropa, verbos y verduras.

Incluye tres tipos de actividades:

Juntar sonidos:  La actividad presenta varias casillas vacías: una principal en la parte superior, tras la cual se esconde la imagen protagonista, y otras más pequeñas que corresponden a los sonidos que componen la palabra que debemos adivinar.

Al tocar cada una de las casillas inferiores, escuchamos un audio con el sonido de esa letra y no el nombre que le asignamos (“eme”, “ese”, “zeta”). El objetivo consiste en tratar de reconocer la palabra que se esconde detrás de esa combinación de sonidos y que se descubrirá al tocar la casilla principal.

Separar sonidos: Reproduce la misma dinámica que el modo anterior, solo que en esta ocasión la imagen aparece a la vista. El objetivo del niño es tratar de segmentar los sonidos individuales que conforman esa palabra y emitirlos para después tocar las casillas y comprobar si lo ha hecho de forma correcta.

Lectura: La imagen vuelve a ocultarse. Aparece la representación gráfica de la palabra que el niño debe leer. Puede comprobar si su lectura es correcta descubriendo la imagen que se oculta tras la casilla vacía.

Los tres modos de juego cuentan con una función de audio que segmenta los sonidos y verbaliza la palabra protagonista.

Valoración: Permite aprender las letras atendiendo a su fonética. Este método de lectura auditiva o lectura por sonidos nos resulta extraño a los padres de la generación que aprendió a leer atendiendo al nombre que reciben las letras (“ele”, “uve”, “jota”) y no a su sonido. Si nos detenemos un momento a reflexionar, tendremos que admitir que, indudablemente, resulta más pedagógico y entendible para el niño que se inicia en la lectoescritura, reconocer las letras en función de su sonido y no por cómo se designan. La destreza para combinar y posteriormente segmentar los sonidos forma parte de las primeras fases del proceso de lectoescritura.

Aunque pueden resultar actividades un tanto confusas para aquellos no familiarizados con la práctica de la docencia, sus desarrolladores han incluido instrucciones precisas, acompañadas de importante documentación de la metodología empleada y de vídeos demostrativos.

Una de las principales cualidades de esta aplicación es que permite que sea utilizada por parte de lectores de diferentes niveles y destrezas lectoras. Permite, además, seleccionar el número máximo de letras que conforman las palabras (entre 3 y 7) lo que facilita personalizar el grado de complejidad de la actividad.

Debo confesar que, en un principio, esta aplicación me desconcertó bastante y la encontré compleja y hasta cierto punto inservible. Una vez más, el entusiasmo con que mi hijo se volcó en ella fue transformando mi percepción y abriendo mi cortedad de miras. Ya he comentado en otras reseñas lo mucho que le apasiona escuchar los sonidos de las letras y su combinación para formar palabras. Y mi convencimiento de lo mucho que esto le ha ayudado a mejorar sus habilidades fonéticas o, al menos, a distinguir la forma correcta/oficial de pronunciar una palabra de la distorsionada que él emite. Le ha ayudado mucho a intentar escribir correctamente y esforzarse en la ortografía de los fonemas que más se le resisten.

 Aunque hoy en día domina bastante bien la lectura y ya no siente la misma inclinación por este tipo de aplicaciones, la actividad de combinación y segmentación de sonidos le sigue fascinando. Le encanta tocar las casillas vacías y escuchar los sonidos las veces que sea necesario para descubrir si ha acertado la imagen escondida y se emociona muchísimo cuando acierta.

Esta app tiene, sin embargo, un pequeño inconveniente para los hispanohablantes que utilizamos el ceceo, ya que el audio es latino y utiliza la variante de seseo. Pero incluso este inconveniente puede resultar también pedagógico. Nosotros lo hemos aprovechado para explicarle que no todo el mundo habla de igual forma, aún compartiendo el mismo idioma. Es interesante enseñar al niño a no hacer burla de quien habla de forma diferente, sino a aceptar como una riqueza las diferencias dialectales y la variedad de acentos. Él, además, lo ha incorporado al juego como un reto más y lo tiene en cuenta a la hora de adivinar las palabras.

De todos modos, son inconvenientes absolutamente tolerables y nuestro nivel de exigencia debería ser comprensivo teniendo en cuenta que se trata de una aplicación gratuita. De todos modos, esperamos que la inclusión de otras variantes fonéticas pueda estar disponible en futuras actualizaciones.

A la granja! App de iniciación en la lecto-escritura

apps para niños, animales de granja

Pincha sobre la imagen para acceder a la App Store

Desarrollador: Sanoen

Idioma: español, catalán, inglés, francés, alemán y chino.

Precio: 1,59 € (gratuita hasta 10 junio)

Categoría: Aprendo a leer / Idiomas

Descripción: La aplicación utiliza un cuento, protagonizado por distintos animales de granja, como excusa para iniciar a los niños en la lecto-escritura. Abarca las diferentes fases y elementos implicados en este proceso.

La actividad consta de cinco modalidades distintas, orientadas a diferentes edades. Aunque esto siempre resulta relativo, ya que no todos los niños son iguales (por suerte!) en cuanto a sus competencias, capacidades o nivel de desarrollo madurativo.

  • Reproducción automática (0-3 años): Sucesión de imágenes de los 16 animales protagonistas. Acompañadas por un audio descriptivo y la grafía correspondiente, que podemos modificar mediante un menú escondido en la parte superior de la pantalla (mayúsculas, minúscula imprenta y minúscula enlazada).
  • Lectura de palabras (1-4 años): Similar a la actividad anterior. Incorpora la opción de escuchar los nombres de los animales en otros idiomas (derecha de la pantalla).
  • Deletreo fácil (3-4 años): Debemos ordenar las letras que componen la palabra. Se ofrecen pistas.
  • Deletreo (+ de 4 años): Obliga a ordenar las letras, esta vez sin pistas.
  • Lectura de frases (+ de 4 años): Las protagonistas de la actividad ya no son palabras, sino frases completas cuya sucesión conforman una historia.

Valoración: La principal ventaja de esta aplicación, es que permite cambiar la tipografía de la letra directamente desde la pantalla. No obliga, por tanto, a entrar y salir constantemente del juego con el fin de cambiar estas características en los ajustes.

Del mismo modo, podemos también modificar el idioma dentro de la propia actividad, y comprobar cómo se escriben y cómo se pronuncian los nombres de los animales protagonistas en el resto de los idiomas incluidos: español, catalán, inglés, francés, alemán y… hasta chino! (¿estaremos perdiendo el tiempo iniciando a nuestros niños en el inglés? ¿será realmente el chino el idioma del futuro? Los amigos de Sanoen parecen estar convencidos de ello).

Otras cualidades de esta app son sus originales ilustraciones, que imitan la estética patchwork, y unas voces de audio muy agradables.

Me gustan, especialmente, las aplicaciones que se basan en el método de aprendizaje de lectura por bloques de palabras. Fue la metodología empleada con mi hijo. A mí, madre producto de otra generación, que no entiende otra forma de iniciarse en la lectura que nuestro clásico “la eme con la a, ma”, esta metodología me generó cierta desconfianza al principio. Por suerte, la extraordinaria maestra de infantil que el destino tuvo a bien poner en el camino de mi hijo, tenía la suficiente confianza en sí misma y su metodología como para convencernos a nosotros, padres clásicos y desconfiados. Aprendimos a dejarnos guiar por ella, no tan sólo en esta cuestión sino en absolutamente todo lo demás.

El resultado no pudo ser más sorprendente. Al final de ese primer curso, mi enanín (que por entonces todavía se comunicaba con lengua de signos y se desplazaba arrastrándose por el suelo) aprendió a asociar perfectamente las fotos de todos sus compañeros de clase con su correspondencia gráfica. Acabó la etapa de infantil sabiendo leer casi perfectamente. Y no fue un milagro, fue una profe…

Aprende a leer

apps para niños

Pincha sobre la imagen para acceder a la App Store

Desarrollador: Adolfo Sierra

Idioma: español

Precio: 0, 79 €

Categoría: Aprendo a leer

Descripción: Aplicación destinada a aquellos niños que se están iniciando en la lecto-escritura. La actividad consiste en formar determinada palabra, a través de las letras que la componen que aparecen desordenadas. Un audio proporciona pistas sonoras para ayudar al niño a descifrarla.

Dispone de dos modos de juego. El Modo 1 utiliza letras mayúsculas y se puede componer la palabra en cualquier orden, mientras que el Modo 2 exige que se ordenen de izquierda a derecha en minúsculas de imprenta. Una vez completada correctamente la palabra, se descubre una fotografía del animal/objeto protagonista como recompensa. Son imágenes de gran calidad, atractivas y divertidas.

Valoración: Los dos modos diferenciados de juego permiten utilizar la aplicación en fases diferentes del proceso de lecto-escritura, toda vez que se suele iniciar al niño en éste a través de las letras mayúsculas. Mucho más simples y reconocibles, cuentan con una grafía que facilita su ejecución. Tan pronto el niño adquiere cierta destreza lectora con las mayúsculas, se pasa entonces a la fase de las minúsculas.

Aunque existe cierta controversia entre los docentes a este respecto (con partidarios de enseñar a los niños en minúsculas desde el principio, dado que es la forma que adoptan la mayor parte de las palabras que están a nuestro alrededor), esta fue la metodología empleada en el caso particular de mi hijo y estoy convencida de que constituyó un factor determinante a la hora de facilitar sus competencias en este terreno. Para mi sorpresa, resultó ser un proceso relativamente corto en el tiempo.

Para nosotros resultaba, por tanto, esencial encontrar aplicaciones de este tipo que utilizaran letras mayúsculas o, al menos, que contaran con ajustes para modificar esta opción (mayúscula/minúsculas). Constituyó una de las tareas más complejas y que mayor tiempo implicó, ya que en las reseñas no se suele especificar este detalle y obligaba a comprar a ciegas.

Las ilustraciones utilizadas son muy atractivas visualmente y el audio resulta muy estimulante gracias a la utilización de voces infantiles.

App sencilla pero muy bien diseñada. A pesar de su aparente simplicidad, reúne todos los ingredientes necesarios para hacerla didáctica, a la vez que divertida. Facilita que el niño pueda jugar solo, sin necesidad de un adulto a su lado para hacer el juego divertido o eficaz, característica que no resulta demasiado frecuente en este tipo de aplicaciones. Es, sin duda, una de las apps más recomendables en esta categoría de las que se encuentran en el mercado en español.

Enlaces:

Aprende a leer: Versión gratuita con anuncios

Aprende a leer: Versión completa de pago (0,79 €)

 

FirstWords: Español. Aplicación para aprender a leer

apps para niños

Pincha sobre la imagen para acceder a la App Store

Desarrollador: Learning Touch

Idioma: Español

Precio: 3,99 €

Categoría: Aprendo a Leer

Descripción: Mis Primeras Palabra en Español presenta más de un centenar de palabras agrupadas en cinco categorías diferentes (vehículos, animales, formas, colores, en casa). El juego consiste en componer la palabra representada en el dibujo, a partir de las letras que la conforman.

Valoración: La mayor ventaja que encontramos en esta aplicación es la posibilidad de rentabilizarla en el tiempo, ya que los ajustes permiten configurar diversos niveles de dificultad. En las primeras fases de contacto con el proceso de lectoescritura, podemos ofrecer pistas y permitir cualquier orden para conformar la palabra, utilizar letras mayúsculas y seleccionar palabras cortas. Posteriormente, y a medida que el niño progresa en su aprendizaje, podemos ir aumentando el nivel de dificultad: palabras más largas, minúsculas, sin pistas y en el orden correcto, etc.

Ventaja: el niño puede jugar solo.

Inconveniente: Los ajustes aparecen solo en inglés, lo que obliga a tener unas nociones básicas de este idioma para personalizar la configuración del juego. Esperemos que esta pequeña dificultad se solvente en futuras actualizaciones.

Vídeo demostrativo de la versión en inglés

El Tren del Alfabeto de Lola

apps para niños

Pincha sobre la imagen para acceder a la App Store

Desarrollador: BeiZ Ltd

Idioma: Español, Inglés, Francés, Holandés, Alemán.

Precio: 0,79 €. Versión Lite gratuita

Categoría: Aprendo a Leer/  Idiomas

Descripción: Aplicación que permite al niño familiarizarse con el reconocimiento de las letras y la formación de palabras a través de la ejecución de diversos juegos: memory, toca la letra correcta, conforma o adivina la palabra que representa el dibujo, etc. Presenta tres niveles de dificultad: fácil, medio y difícil.

Valoración: Los tres niveles de dificultad permiten adaptarlo a la fase en que se encuentre el niño dentro del proceso de lectoescritura. El juego premia los aciertos con monedas virtuales permiten, al finalizar cada nivel, adquirir distintos objetos para llenar los vagones del Tren de Lola. A los niños les gusta y motiva mucho esta recompensa, a la vez que también permite que se vayan familiarizando con los números y ciertas nociones básicas de suma (acumulando monedas según se van completando niveles) y resta (comprueban como el número de monedas disminuye en función del valor que tienen asignados los objetos que adquieren).

Ventaja: El niño puede jugar solo. Es un juego que gusta mucho a los niños que se están iniciando en las primeras letras. Permiten aprender el nombre de las letras, su representación y a conformar diferentes palabras.

Sugerencia: Una vez que el niño adquiere un determinado nivel y el juego se le “queda pequeño”, podemos aprovecharlo en el aprendizaje de inglés o cualquier otro de los idiomas que permite la configuración (francés, alemán y holandés).

ABC Animals

apps para niños

Pincha sobre la imagen para acceder a la App Store

Desarrollador: Critical Matter

Idioma: Español

Precio: 1,59  €

Categoría: Alfabeto-Fonética / Caligrafía

Descripción: Sucesión de ilustraciones de diferentes animales cuyas primeras letras componen el alfabeto. Cada una de los dibujos se acompaña con la representación gráfica (tanto en mayúscula como minúscula) de la letra por la que comienza el nombre de ese animal. Al tocar la ilustración, un audio expresa el nombre del animal. Si tocamos la letra, se nos dice el nombre de esa letra (no su fonética).

Dando dos golpecitos sobre la imagen, vuelve a representarse la misma tarjeta pero esta vez, nos da indicaciones sobre cómo escribir la representación gráfica de la letra protagonista. Permite escribir tanto su versión mayúscula como la minúscula.

Valoración: Posibilidad de utilizar esta aplicación tanto para aprender el alfabeto como la grafía de las letras que lo componen.