Categoría: Ortografía / Juegos para compartir
Hoy presentamos una actividad también interesante para jugar por parejas, que supone además un ejercicio excelente para la lectoescritura y la ortografía. “El ahorcado” es un clásico de nuestra infancia que muchos utilizamos para evadirnos con el compañero durante las clases más pesadas. Se camuflaba, además, de forma extraordinaria entre las actividades académicas ya que no obligaba hablar, sino a concentrarse sobre el papel y escribir.
La versión digital permite la práctica de este juego a niños con dificultades importantes respecto a la grafomotricidad. Jugar al ahorcado en la tableta les permite participar en las mismas condiciones que su compañero.
Ahorcado: ¿Quién va a ser ahorcado?
Desarrollador: Macaque
Idioma: Español
Precio: Versión con publicidad gratuita
Versión libre de anuncios: 0,89€
Características específicas:
Las palabras aparecen agrupadas en diferentes categorías: Geografía, Gastronomía, Cine, Deporte, Música, Animales, Todas (miscelánea).
Modos de juego:
– Un jugador: contra la máquina.
– Dos jugadores: permite jugar contra un contrincante real. El primer paso nos pide que designemos el nombre de cada participante. Seguidamente, el primer jugador determinará la palabra que debe adivinar su rival, puede decidirla personalmente o bien seleccionarla entre las opciones que le ofrece el dispositivo pulsando el icono “Escoge”.
El marcador va señalando los puntos de cada competidor y la evolución del juego. Gana aquel jugador que consiga adivinar mayor número de palabras.
Lo que menos nos gusta de esta aplicación es la tipografía. Resulta poco clara y algunos caracteres pueden confundir a aquellos niños que todavía no dominan plenamente la lectoescritura (ejem: la letra “A” semeja el número 4). Se ha primado la estética rompedora en perjuicio de claridad y simplicidad respecto a la escritura. Sería interesante que la configuración permitiese seleccionar diferentes opciones: tipografía, mayúsculas/minúsculas, etc. De todos modos, de entre las múltiples aplicaciones que hemos probado del juego de “El ahorcado”, esta es la versión que más nos convence.
Lo que más nos gusta, y que no incluyen otras apps de este estilo, es la posibilidad de decidir la palabra que queremos que adivine nuestro adversario. Permite que se pueda adaptar el juego al vocabulario del niño y al nivel de sus competencias lectoescritoras. Conviene, sin embargo, que alguien supervise el juego y revise la ortografía de las palabras que eligen los niños. Resulta así un excelente ejercicio para que puedan valorar las virtudes de la ortografía, la necesidad de cuidarla y las implicaciones prácticas que se derivan de una correcta/incorrecta forma ortográfica. Las normas ortográficas se convierten en la parte más importante de las reglas del juego. Imprescindible y necesario en un momento en que los niños, y especialmente los adolescentes, sacrifican la ortografía en beneficio de una mayor celeridad respecto a la difusión del mensaje.
Ahorcado Gratis
Desarrollador: Juan Carlos López Díaz
Idioma: español, inglés, francés, alemán e italiano
Precio: Versión gratuita (incluye sólo categoría Países)
Versión completa (desbloquea todas las categorías): 1,79 €
Características específicas: Esta aplicación emplea una estética de western muy simpática, relacionada con la palabra horca/ahorcado. Recurre a elementos visuales icónicos, efectos sonoros y una música de fondo que nos recuerda a ese subgénero calificado como spaghetti western.
Se incluyen diferentes categorías de palabras: Países, 2.000 verbos, Profesiones, Frutas y vegetales, Marcas de autos y Deportes. La versión lite sólo incluye la primera. Es necesario desbloquear el resto mediante un desembolso de 1,79€ y a través de la opción de compras integradas que se incluye en la aplicación.
El modo de juego ofrece la opción de retar al dispositivo de forma individual o establecer una partida entre dos jugadores. Esta última modalidad permite introducir la palabra que debe adivinar nuestro adversario a través de un teclado. Game Center también habilitado.
Permite activar/desactivar la opción “Tiempo”: incluye un temporizador en la pantalla que otorga un máximo de 2 minutos para descifrar la palabra.
Esta versión del juego del ahorcado es bastante compleja. Incluye un vocabulario que puede resultar difícil para niños pequeños, por lo que está más bien orientada a adultos o niños de cierta edad, que manejen ya bastante vocabulario y posean una cultura general más amplia.
La aplicación está también desarrollada en otros idiomas como inglés, francés, alemán e italiano. Puede utilizarse ampliar vocabulario y perfeccionar la ortografía en cualquiera de estos idiomas.









En nuestra 
Lo queramos o no, es una evidencia que, en general, los gustos y aficiones de los niños difieren en función del género. Y por mucho que intentemos educarles de igual forma y les ofrezcamos las mismas posibilidades, en general y salvo raras excepciones, sus mundos se separan a partir de los 6 ó 7 años y no vuelven a reencontrarse hasta algún tiempo después.
Otra opción, bastante más excepcional, es la de acoplarse a las niñas. Este es el caso de Antón ya que, debido a las circunstancias derivadas de su discapacidad, también carece de la habilidad necesaria para atrapar bichos o abordar un barco imaginario. Cuando leí esa frase en el artículo de Roncagliolo, entendí que esa definición tan concisa y perfecta (“hablaban más y corrían menos”) resumía en cinco palabras el fundamento del mundo social de Antón: dadas sus dificultades en cuanto a la comunicación expresiva, se le da muy bien escuchar y el movimiento no es precisamente su fuerte.
Parecía misión imposible, hasta que a la maravillosa y tenaz mamá de Brais se le ocurrió probar con el mundo de los juegos de mesa. Aunque inicialmente ambos fueron reacios, la operación acabó resultando un éxito. Y ese ha sido el punto de inflexión que les está volviendo a reunir. Primero fue el parchís, después el Cadoo, el Quien es Quien, dominó, memory… Nuestro último descubrimiento ha sido el ajedrez.
Aunque las habilidades motrices y cognitivas de su amigo quizá siempre estén por encima de las suyas, lo importante es que jueguen y participen de la misma actividad. Han aprendido a asociar ciertos juegos a determinados amigos. Brais sigue jugando al fútbol con Jaime, “a luchas” con Mateo y a la Play con Santi. Y a Antón le sigue encantado jugar “a tiendas”, a “mamás y papás” o a disfrazarse con Yasmin, Manuela o Patri. Finalmente, han aprendido a adaptarse el uno al otro y a encontrar un lugar donde disfrutar juntos. Tenemos la esperanza de que eso les ayude a establecer puentes entre ellos, a afianzar lazos y consolidar una amistad que ojalá les lleve a encontrarse también en otros puntos y momentos de la vida.


Ya hemos visto cómo las palabras pueden crear o destruir porque, muchas veces, elaboran el pensamiento y le dan forma. Los términos llevan asociados ideas, valores y prejuicios que se transmiten en el tiempo. Si queremos cambiar esos conceptos y valores, debemos empezar por cambiar las palabras. La utilización de cierta terminología anticuada y poco apropiada, puede perpetuar estereotipos negativos y reforzar barreras de comportamiento muy importantes. Y son estas barreras las que suponen el principal obstáculo en la vida de las personas con diversidad funcional.
Para esa niña de seis años, la palabra especial tenía el mismo significado que para los adultos el término problema. La palabra que todos usábamos para referirnos a Antón y que creíamos completamente inocente, había adquirido una carga tremendamente negativa.




































































